No existe la identidad genética de un pueblo, cultivado por islandeses
El mito de la identidad genética de un pueblo, cultivado por islandeses, vascos o finlandeses, no existe y es una leyenda carente de toda base científica, afirmó hoy en Viena el profesor Brian Sykes, el más prestigioso "arqueólogo genético" del mundo y catedrático de la universidad de Oxford
VIENA.--- El mito de la identidad genética de un pueblo, cultivado por islandeses, vascos o finlandeses, no existe y es una leyenda carente de toda base científica, afirmó hoy en Viena el profesor Brian Sykes, el más prestigioso "arqueólogo genético" del mundo y catedrático de la universidad de Oxford."Ningún pueblo es genéticamente homogéneo. No existe un solo gen que permita la clasificación de la humanidad en grupos. Tampoco existen los presuntos árboles genealógicos étnicos. Solo existe el individuo", destacó Sykes durante su intervención ante el pleno del Congreso Mundial de Genética Humana en Viena.Brian Sykes presentó una ponencia con claros datos científicos en la que rebatió fulminantemente toda teoría tendente a crear líneas de división genética entre los distintos grupos o pueblos de la humanidad e insistió en que todos los pueblos tienen mezclas de otras etnias.En su intervención destacó que "el 95 por ciento de los europeos proceden de siete madres originales, según los análisis realizados en todo el continente de los mitocondrios del ADN que se transmiten por vía maternal"."El 70 por ciento de los europeos proceden de una ola de inmigración que se produjo hace 15.000 o 20.000 años. Con el surgir de la agricultura llegaron hace 8.500 años otras oleadas migratorias que suponen entre el 15 y el 20 por ciento de nuestros antepasados. El resto había llegado en emigraciones anteriores, hace 50.000 años", explicó el profesor.Los estudios realizados por Sykes han destruido mitos como el de la pureza de la raza de los islandeses, entre los que "el 60 por ciento de las mujeres son de origen escocés" y no vikingo, como se creía hasta ahora."Islandia fue colonizada en el siglo X por los vikingos, pueblo procedente de Escandinavia. Sin embargo, la mayoría de sus mujeres procedían de Escocia, gran parte de las islas Orkney, y tenían origen gaélico", señaló el arqueólogo genético, quien comentó que los vikingos vivieron varias generaciones en Escocia antes de colonizar Islandia.Igualmente, Sykes echa por tierra la teoría del antropólogo Thor Heyerdahl, según la cual los archipiélagos de Polinesia podían haber sido colonizados hace 3.000 años por oleadas migratorias procedentes del continente americano."Heyerdahl estaba equivocado. Las mujeres de la población de las islas Cook llegaron en dos oleadas a Polinesia: la mayoría de ellas procedentes de Taiwan y otro grupo de Papúa-Nueva Guinea", explicó el experto.Asimismo destacó que, en Polinesia, "los hombres proceden también en dos terceras partes del sudeste asiático y una tercera parte de Europa. Estos eran marinos o cazadores de ballenas".Por su parte, el científico japonés Hiroaki Tomita presentó en el mismo congreso una nueva aportación que permite determinar las migraciones de la humanidad en el pasado, en base a la cera de los oídos.Tomita explicó que existen en los humanos, debido a sendas variantes del mismo gen, solamente dos tipos de cera en los oídos, la "húmeda", de color marrón claro u oscuro y con una consistencia pegajosa, y la "seca", de color gris o marrón y polvorienta.Mientras en Africa y Europa se dan predominantemente seres humanos con cera de los oídos "húmeda", entre los indios de América y los pueblos del nordeste asiático son mayoría las personas con cera de los oídos "seca" y en el Cercano Oriente y Sudáfrica se dan las dos variantes.A juicio del experto nipón, ello indica que, tras la salida de la humanidad de Africa hacia Asia, se produjo la mutación del gen de la cera de los oídos, situado en el cromosoma 16 de la herencia genética humana, que posteriormente fue extendiéndose en sus dos variantes.




