Miles de damnificados por terremotos viven su propio vía crucis
Miles de damnificados salvadoreños por los terremotos viven en esta Semana Santa su propio vía crucis, en contraste con los que intentan olvidar en las playas y otros centros turísticos la pesadilla de los seísmos.
SAN SALVADOR.---- Miles de damnificados salvadoreños por los terremotos viven en esta Semana Santa su propio vía crucis, en contraste con los que intentan olvidar en las playas y otros centros turísticos la pesadilla de los seísmos.El Obispo Auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, dijo hoy a EFE que la Semana Santa debe estar marcada en esta ocasión por la esperanza y la solidaridad e informó de que la Iglesia ha programado los actos religiosos tradicionales en todas las parroquias del país, incluso en las afectadas por los terremotos."En las parroquias afectadas se realizarán los actos que se puedan con el fin de que se restablezca la esperanza; es necesario que la gente viva su sufrimiento con fe en la resurrección", afirmó el prelado, y agregó que en las no afectadas "debe hacerse énfasis en la solidaridad con los damnificados".El Salvador sufrió dos terremotos los pasados 13 de enero y 13 de febrero que causaron más de mil muertos, 8.000 heridos y un millón y medio de damnificados, así como dos mil millones de dólares en pérdidas materiales, según informes oficiales.El grueso de los damnificados son campesinos y personas de áreas urbanas de escasos recursos que vieron derrumbarse con sus casas el esfuerzo de veinte o treinta años de vida.Muchos no sólo perdieron su hogar, sino su fuente de trabajo ya que bajo los escombros quedaron cerca de 50.000 pequeños negocios.En ciudades como San Vicente y Cojutepeque, cabeceras de los departamentos (provincias) de San Vicente y Cuscatlán, en la zona central del país, la enorme destrucción dejada por el terremoto del 13 de febrero no ha impedido que la gente viva los actos religiosos de la Semana Santa aparentemente con mayor fervor.El tradicional alfombrado de las calles con sal y serrín teñidas con vivos colores para esperar el paso de las principales procesiones no ha sido posible por los escombros que aún bloquean las vías y por la falta de dinero, ya que la población tiene lo indispensable para comprar alimentos.Este año los damnificados han tenido que abandonar los tradicionales platos de la Semana Santa, como son el pescado rebozado con garbanzos, las torrijas con miel y la gran variedad de fruta fresca que se produce en el país en esta época, que en muchos lugares ha alcanzado precios exagerados.Rosa Chávez dijo que uno de los objetivos de la sociedad salvadoreña debe ser lograr que las más de 200.000 familias que perdieron sus casas tengan cuanto antes una vivienda permanente, y mejor que la tenían antes del 13 de enero.Señaló que el país no puede correr el riesgo de que las viviendas provisionales que está entregando el Gobierno, que son pequeños cuartos de lámina levantados sobre postes de madera, sustituyan a las anteriores casas y se creen suburbios.El Gobierno ha entregado ya más de 95.000 de esas viviendas temporales con el fin de que la gente afronte la estación lluviosa, que comenzará el próximo mes de mayo.La Iglesia Católica construye 8.000 viviendas permanentes en distintos lugares del país, en terrenos que ha comprado para ese fin o en las parcelas que tenían las familias.Rosa Chávez dijo que los beneficiados no pagarán un solo centavo a la Iglesia por esas casas, pero los que puedan aportarán una cuota a un "fondo de solidaridad" que servirá para proveer de viviendas a otras familias.El obispo manifestó su preocupación por la inexistencia de un plan nacional de reconstrucción fruto del consenso social."Estamos sin brújula, tenemos la impresión de que el enfoque oficial no va más allá de lograr lo mismo que había antes y no a apostar por un país diferente", aseguró.Al margen de los problemas de los damnificados, que representan una cuarta parte de una población de seis millones de habitantes, miles de salvadoreños se han aglomerado en las playas y otros centros turísticos, aunque la tierra no ha parado de temblar.Los primeros días de las vacaciones han dejado ya más de 40 muertos y casi 500 heridos, la mayor parte fruto de riñas entre personas en estado de embriaguez y en los 217 accidentes de tráfico ocurridos hasta ahora. EFE




