En Honduras se fortalece fervor religioso con primer Cardenal
La Iglesia Católica de Honduras se ha visto fortalecida durante la presente Semana Santa con la reciente investidura del cardenal Oscar Andrés Rodríguez, arzobispo de Tegucigalpa, quien hoy abogó por la fe y la unidad de la familia.
TEGUCIGALPA.---- La Iglesia Católica de Honduras se ha visto fortalecida durante la presente Semana Santa con la reciente investidura del cardenal Oscar Andrés Rodríguez, arzobispo de Tegucigalpa, quien hoy abogó por la fe y la unidad de la familia.El mismo Rodríguez inició el programa religioso de la Semana Santa el pasado Domingo de Ramos con la bendición de las palmas en una multitudinaria misa.El prelado también presidirá los actos religiosos de hoy, mañana, Viernes Santo, y los que restan de la semana hasta concluir con el Domingo de Resurrección, informó la oficina del Arzobispado.La investidura de Rodríguez como cardenal el pasado 21 de febrero ha representado el hecho más sobresaliente para la Iglesia Católica hondureña al iniciar el presente siglo y milenio.A pesar de que con el tiempo han ido desapareciendo muchas tradiciones y costumbres religiosas, en Honduras el fervor de los católicos no desmaya y es visible en personas de todas las edades.Anualmente la ciudad con más calles alfombradas con serrín es la de Comayagua, ex capital de Honduras, en la región central de este país, donde más del 80 por ciento de sus 6,7 millones de habitantes son católicos.Comayagua fue fundada por los españoles en 1537, y entre sus tesoros religiosos figuran alrededor de una decena de iglesias, entre las que sobresale su catedral por su estilo barroco y un antiguo reloj que fue donado en 1582 por el rey Felipe ll y que podría ser el más antiguo en América Latina, según apuntes históricos.En algunos pueblos de Honduras se dramatiza la pasión de Cristo, pero el personaje que representa a Jesús no llega al sacrificio de "ser clavado" en la cruz, como ocurre en algunos países, sino que es atado con lazos.Este año la Semana Santa se ha visto empañada por la expulsión del sacerdote guatemalteco Eduardo Velásquez, párroco de Ajuterique, en el municipio de Comayagua, por denuncias de presunta corrupción de menores, consumo de bebidas alcohólicas y otros actos reñidos con la moral, que se iniciaron en 1995.El obispado de Comayagua desautorizó a Velásquez desde ese año para que siguiera ejerciendo el sacerdocio, pero él se resistió y siguió viviendo en la parroquia del pueblo hasta el pasado 6 de abril, cuando las autoridades migratorias lo deportaron a su país.




