Próximo presidente Perú deberá coquetear con Congreso
Gane quien gane las elecciones presidenciales de Perú, el próximo mandatario deberá coquetear con una variada composición del Congreso para resolver una herencia de problemas económicos y sociales, según analistas.
LIMA.---- Gane quien gane las elecciones presidenciales de Perú, el próximo mandatario deberá coquetear con una variada composición del Congreso para resolver una herencia de problemas económicos y sociales, según analistas.A diferencia de la última década, cuando el Congreso era manejado al antojo del destituido presidente Alberto Fujimori, el parlamento unicameral de 120 miembros que se instale el 28 de julio estará integrado por 11 fuerzas sin mayoría alguna.Junto a la elección presidencial del domingo --que según el escrutinio parcial deberán decidir en una segunda vuelta el economista Alejandro Toledo y el ex mandatario Alan García-- los peruanos votaron para renovar el Congreso."Tendremos un parlamento fraccionado", comentó el director de la consultora privada CPI, Manuel Saavedra. "Definitivamente se van a tener que dar alianzas".Si bien todos esperaban un Congreso disperso, Saavedra dijo que la concertación para "temas puntuales" es algo que luce más viable para el próximo gobernante en lugar de macro alianzas.Cuatro consultoras privadas dicen que el partido de Toledo, Perú Posible, tendría 41 de las 120 bancas del Congreso, seguido por el socialdemócrata Partido Aprista de García, con 29 cupos, y las restantes 50 curules repartidas entre 9 grupos.Las autoridades aún no divulgan cómputos oficiales nacionales sobre la votación para el Congreso. Al menos 1.300 candidatos buscaron el domingo un sillón legislativo y, por ende, el acceso a un salario mensual básico de 10.000 dólares.Aunque los analistas saludan los nuevos aires legislativos, varios temen que el Congreso se torne otra vez en epicentro de pugnas de interés, mientras los problemas del país se agravan.El mandatario que asuma el poder en julio para un mandato hasta 2006 deberá lidiar con una recesión, un alto índice de desempleo y pobreza, al tiempo de evitar un posible rebrote de la guerrilla en el país."Tenemos un tapete de problemas que demandan urgente consenso", dijo el analista político Enrique Bernales.Fujimori, refugiado en Japón, cerró temporalmente el Congreso en 1992 arguyendo que le hacía la vida imposible mientras la crisis económica y la guerrilla ganaban terreno.Desde entonces, el parlamento cayó en un fuerte descrédito ante la actitud complaciente hacia Fujimori, que incluso llegó a extremos de aprobar leyes en la madrugada cuando la débil oposición se iba a dormir.En clara alusión a Fujimori, Bernales, un ex legislador, declaró que no se puede repetir "el error de permitir una democracia débil" que genere otro autoritarismo."Más allá de quién gane, a todos nos corresponde poner el hombro porque Perú ya no aguanta más", dijo por su lado José Linares, jefe del plan de gobierno del partido Unidad Nacional, de la candidata presidencial Lourdes Flores, que sería la tercera fuerza en el Congreso con 15 escaños."Eso obliga a concertar porque de allí (del Congreso) sale la normatividad jurídica", comentó sobre el futuro escenario.Aunque con cautela, portavoces de los partidos de Toledo y García han dejado entrever que los pactos que busquen en el Congreso irían más bien para temas particulares.Sin embargo, ni los portavoces ni analistas se atreven a delinear un posible mapa político de alianzas.Perú vive aún las secuelas del mayor escándalo de corrupción, que puso fin en noviembre a 10 años de gobierno de Fujimori, a raíz de un cinta de video donde apareció su prófugo ex asesor de Inteligencia Vladimiro Montesinos, presuntamente sobornando a un legislador."Ninguno de los punteros tiene el beneficio de la mayoría", dijo a Reuters Giovanna Peñaflor, directora de la consultora privada Imasen. "Así que deberán ir a concertar para hacer viable su próximo gobierno".




