Las elecciones de Perú a los ojos de la miseria
Bajo el ardiente sol estival en una zona desértica de las afueras de Lima decenas de peruanos se arremolinan y empujan cerca de un camión cisterna, que un candidato colocó para venderles agua barata, faltando pocos días para las elecciones generales del país.
LIMA.---- - Bajo el ardiente sol estival en una zona desértica de las afueras de Lima decenas de peruanos se arremolinan y empujan cerca de un camión cisterna, que un candidato colocó para venderles agua barata, faltando pocos días para las elecciones generales del país.Más allá, subiendo una alta duna, mujeres y niños forman una fila desordenada en medio de un griterío para recibir seis pescados por persona que regalaba otro candidato de la lista al Congreso del favorito a la presidencia, Alejandro Toledo."No sé aún si el domingo votaré o no por Toledo, pero ahora mis hijos necesitan comer", dijo Martina Huarcaya, una madre de 25 años, detrás de sus tres niños en la fila que desembocaba en un carro repleto con dos toneladas de cojinovas y jureles.Este es el panorama de una zona donde viven los más pobres entre los pobres de Perú, la "Ciudadela Pachacútec".Calificada en el rubro "E", que define a los que viven en extrema pobreza, según estudios sobre los grupos sociales, la barriada lleva irónicamente el nombre del inca conquistador que extendió su imperio por casi toda Sudamérica hace 500 años.Así, bajo ese ostentoso título unos 50.000 pobladores sobreviven desde hace un año en chozas de paja o endebles casitas de tablas, sin agua, desagüe ni luz propia, entre la arena del distrito de Ventanilla y el Océano Pacífico."Aquí nadie llega así no más, venir del centro de Lima toma tres horas. Por eso desde hace semanas estamos abasteciéndoles de agua a bajo precio, cobramos la mitad", dijo a Reuters Javier Luna, secretario de las bases de Toledo en ese poblado.Alrededor de Luna la gente se peleaba usando baldes como armas ante el camión que el candidato Dino Baca vendía con su número electoral y el rostro de Toledo pegados en la cisterna.En la ciudadela habitan peruanos en pobreza extrema, que constituyen el 14,8 por ciento de la población, según un estudio realizado en mayo de 2000 por la entidad privada Cuánto, en una muestra nacional hecha a 20.000 peruanos.El 54,1 por ciento de los 25,6 millones de peruanos son pobres, de acuerdo a las cifras de Cuánto. LA CIUDADELA Y LOS TRES FAVORITOSVista desde lejos, la ciudadela Pachacútec aparece como un conjunto de conejeras del mismo color de la arena, donde el contraste lo marcan frente a cada puerta los baldes rojos y celestes con unos 15 litros de agua que vende a 0,3 centavos de dólar la estatal Sedapal durante las madrugadas de cada día."Pagamos 60 soles (17 dólares) al mes por agua, el doble del costo en las zonas medias. Lo peor es que cada día debemos usar el escaso líquido para cocinar, bañarnos y lavar la ropa", dijo Martín Morante, un taxista y padre de seis niños que votará por Toledo porque es su paisano oriundo de los Andes centrales.Toledo --favorito con 40 por ciento de las intenciones de voto en las encuestas-- se distingue por sus marcados rasgos indígenas y por haber surgido de una familia campesina de 15 hijos como un lustrabotas hasta convertirse en asesor del Banco Mundial.Curiosamente en sus mítines sus seguidores lo llaman a coro "Pachacútec", comparándolo con el inca conquistador."El nos abrió los ojos enfrentándose a (el destituído ex presidente Alberto) Fujimori con marchas (el año pasado). Merecemos un presidente con el rostro del Perú", agregó Morante sobre el candidato favorito.Pero Toledo no llegó hasta la ciudadela, en las afueras de Lima, sino su más cercana rival Lourdes Flores, quien con 28 por ciento de las intenciones de voto busca convertirse en la primera presidenta de Perú."En mi gobierno no habrá borrón y cuenta nueva", dijo el lunes Flores en un mitin ante centenares de pobladores de Pachacútec refiriéndose a cómo a inicios del año pasado Fujimori los trasladó a ese arenal desde el otro extremo de Lima prometiéndoles lotes propios.Fujimori cumplió regalándoles el terreno como prometió en su campaña electoral rumbo a un tercer quinquenio sucesivo, que ganó en criticadas elecciones, pero los dejó a su suerte tras renunciar en octubre por un escándalo de corrupción de su gobierno para refugiarse en Japón y ser destituído."Es hora que una mujer nos gobierne. Somos nosotras las que paramos la olla", dijo María Panduro, presidenta del comedor popular "Familias Unidas" que prepara 60 raciones diarias.Pero la ciudadela es parte del gran Proyecto Pachacútec, zona fraccionada que dejó en 1990 el ex presidente Alan García --candidato tercero en los sondeos con 22 por ciento-- antes de salir del gobierno, con miras a convertirlo en balneario turístico. LO ULTIMO QUE SE PIERDEPerú era el 2000 el país con mayor tasa de tuberculosis en la región, según la Organización Panamericana de la Salud.Según Cuánto el 37 por ciento de los niños en extrema pobreza menores de cinco años son desnutridos, mientras la tasa de analfabetismo suma 7,2 por ciento."La política de Fujimori para reducir la pobreza fue un fracaso. De 1994 al 2000 se puso la meta de reducir al 10 por ciento la extrema pobreza y no cumplió", dijo el gerente de estudios económicos y sociales de Cuánto, Pedro Llontop.No obstante, la mayoría de los pobladores de los cordones de miseria agradecen a Fujimori el haberles regalado un pedazo de tierra, un título de propiedad o comida para sus hijos y pese a su crítica situación tienen esperanza de mejorar."Tengo esperanza en que el nuevo gobierno, quien quiera que sea, continué la obra de Fujimori", dijo Jesús Delgadillo, quien como los pobres en Perú vive con 1,5 dólar al día."Necesitan creer, no pueden ser pesimistas porque estarían negándose a sí mismos", explicó el antropólogo Luis Pacheco.Al otro lado de la ciudad, cerca de la sierra de Lima, una mujer descalza vive dentro de un pedazo de paja tejida y clavada en la tierra junto a sus tres niños. Ahí ella recicla el agua usando el mismo líquido para cocinar, bañarse y lavar."Aquí se acaba el mundo. ¿Cuándo serán las elecciones?", dijo Martha en un cerro pelado y sin nombre del distrito San Juan de Lurigancho donde en forma insólita crecen girasoles.




