EEUU sospecha que hay al menos otro espia ruso
El contraespionaje estadounidense llegó a la conclusión de que existe al menos otro espía ruso escondido en la administración nacional, según publicará en su edición del lunes el periódico US News and World Report, del que el sitio de internet Drudgereport anticipó algunos contenidos.
WASHINGTON.-- El contraespionaje estadounidense llegó a la conclusión de que existe al menos otro espía ruso escondido en la administración nacional, según publicará en su edición del lunes el periódico US News and World Report, del que el sitio de internet Drudgereport anticipó algunos contenidos.Los agentes que indagan a Robert Hanssen, el agente del FBI que espió para Moscú por espacio de 15 años, consideran que todos los daños registrados en los sistemas de seguridad norteamericanos no pueden atribuirse a una misma persona."Una caza masiva al 'topo' está en curso", dijo una fuente a la revista.Las agencias del gobierno bajo examen, además del FBI, son la CIA, la National Security Agency y el Departamento de Estado.El FBI constituyó un equipo de 400 agentes que trabajan en el caso Hanssen y sobre las consiguientes investigaciones.Cada uno de los agentes comprometidos fue sometido a los test de la máquina de la verdad y todos los demás agentes de esa institución deberán someterse a la misma prueba.El director de la policía federal, Louis Freeh, contrario a este sistema, se vio obligado a reforzar los controles sobre sus empleados luego del arresto el mes pasado de Robert Hanssen, el super-espía acusado de haber pasado a los rusos importantísimos secretos de contraespionaje por espacio de 15 años de los 25 que cumplió funciones en el FBI.El test de la verdad será aplicado también a los alrededor de 500 dependientes que tuvieron acceso a informaciones reservadas, según escribió hoy el 'Washington Post'.Esta es la primera aplicación de las medidas de seguridad encaminadas luego del arresto de Hanssen: los desarrollos del caso llevaron días pasados a recíprocas expulsiones de diplomáticos entre Estados Unidos y Rusia.Según los expertos en contraespionaje, Hanssen hubiera sido descubierto mucho antes -y los daños a la red estadounidense de contraespionaje hubieran sido limitados- si el 'topo' hubiera sido sometido periódicamente a la máquina de la verdad.La nueva disposición concierne a los más altos funcionarios del cuartel general del FBI en Washington y a los agentes especiales diseminados en las oficinas regionales que tienen acceso a secretos de Estado.Fuentes de la policía federal no pudieron precisar al Washington Post si Freeh mismo se someterá a la máquina de la verdad."Ninguno quiere poner en duda la honestidad de nuestros empleados -dijo el vocero del FBI, John Collingwood- pero todos reconocen que el caso Hanssen fue una gran brecha en nuestra seguridad. Debemos estar seguros esto no volverá a suceder".Como consecuencia del enlace Hanssen-Moscú el miércoles pasado la Administración Bush ordenó la expulsión de 50 diplomáticos rusos, cuatro con efecto inmediato y 46 con fecha límite el 1 de julio.La respuesta rusa no se hizo esperar: el viernes el Kremlin hizo lo propio con otros tantos diplomáticos estadounidenses.Ocurrida la doble expulsión simétrica, el presidente George W. Bush dijo que considera el caso como "cerrado".Empero, el "New York Times" aseveró que la Administración Bush está abocada a la tarea de aislar a su ex enemigo en épocas de la Guerra Fría.Antes de la crisis de los espías -recordó el cotidiano- el gobierno de Washington "mostró un aparente desprecio" hacia Moscú, al "insistir en la creación de un escudo espacial contra los misiles enemigos a pesar de las fuertes objeciones del gobierno ruso y rechazando la idea de una cumbre"."Las relaciones Estados Unidos-Rusia parecen haber llegado al punto más bajo desde el fin de la Guerra Fría. El equipo de política exterior de Bush acusó a Rusia de favorecer la proliferación de armamentos al venderlos a países como Irán, mientras despilfarra miles de millones de dólares en ayudas internacionales", afirmó el New York Times.A su vez, la defección de un oficial superior del Ejército chino, que se halla ahora en Estados Unidos y colabora con el gobierno de Washington, corre el riesgo de extender la crisis del espionaje a China.El oficial pidió asilo a fines del año pasado durante una visita a este país de un grupo de militares chinos del Ejército de Liberación del Pueblo.La exigencia de reforzar los controles sobre la confiabilidad de los empleados con acceso a informaciones reservadas no se limitó al FBI, y e el Pentágono, como consecuencia en el retraso de las investigaciones sobre el personal, se calcula que algunos miles de personas, entre ellos militares y agentes de sociedades contratistas, fueron impedidos de desarrollar funciones para las cuales habían sido contratados o lo hacen sin las verificaciones de seguridad previstas.




