La MIR ha dejado de existir
La estación espacial Mir murió hoy a las 08.57 hora de Moscú (05.57 GMT) dejando un sabor agridulce en los científicos rusos por la pérdida irreparable y el orgullo del éxito en la fase terminal de altísimo riesgo.
MOSCU.---- La estación espacial Mir murió hoy a las 08.57 hora de Moscú (05.57 GMT) dejando un sabor agridulce en los científicos rusos por la pérdida irreparable y el orgullo del éxito en la fase terminal de altísimo riesgo.Un comunicado del Centro de Control de Vuelos de Koroliov, en las afueras de la capital rusa, dijo lacónicamente que la Mir "ha dejado de existir" y que una lluvia de fragmentos "ha caído sobre la zona prevista del Océano Pacífico".El certificado de defunción se plasmó en una leyenda que apareció en la pantalla gigante del Centro de Control: "OK MIR".Debajo, y a modo de inscripción en una lápida funeraria, relucían las fechas de nacimiento y muerte: "Lanzamiento, 20-02-86; caída, 23-03-01".Fue el final de la más espectacular aventura espacial tras la llegada del hombre a la Luna en 1969.Lanzada a las 00.28.23 hora de Moscú del 20 de febrero de 1986, la legendaria estación vivió una titánica odisea espacial de quince años, un mes, tres días, ocho horas, 28 minutos y trece segundos.El mayor triunfo en la historia de la ciencia rusa fue testigo en el cielo de la caída del muro de Berlín, el fin de la Guerra Fría, el colapso de la URSS y la transición entre dos siglos y milenios.Pero su afán de supervivencia, que superó a trompicones más de 3.000 fallos, algunos de ellos graves, se rindió más que a la vejez a la inanición por la endémica escasez presupuestaria.En sus quince años de vida, la Mir sirvió de vivienda a 104 astronautas, realizó 23.000 experimentos y dio un total de 86.331 vueltas alrededor de la Tierra.Tras las seis últimas horas de agonía controlada, directivos e ingenieros de la cosmonáutica rusa se precipitaron a exhibir su capacidad técnica frente a los escépticos que temían algún percance."La estación orbital Mir ha culminado su vuelo triunfal", declaró enaltecido un portavoz de la Agencia Aeroespacial de Rusia.Yuri Semiónov, diseñador del gigantesco laboratorio de más de 137 toneladas, el mayor complejo jamás puesto en órbita, dijo que la caída "ha sido un éxito" de precisión, aunque reconoció que en los últimos minutos "hubo problemas, que fueron resueltos".El director de la Agencia Aeroespacial de Rusia, Yuri Kóptiev, agradeció a sus subordinados la operación "modélica", sin "un solo paso ni un solo milímetro" de desviación."Seguiremos siendo una potencia espacial", prometió Kóptiev al proclamar con satisfacción que "el mundo se ha convencido hoy de que Rusia no sólo sabe construir ingenios espaciales, sino también de la capacidad de dirigirlos y calcular su balística".Los centenares de fragmentos que aguantaron los casi 3.000 grados centígrados de temperatura durante la reentrada de la Mir en la atmósfera cayeron "en una zona próxima a la prevista", manifestó otro portavoz en términos genéricos.Pero Nikolái Ivanov, jefe de balística del Centrol de Control de Vuelos, informó de que la zona de caída de los fragmentos se redujo a la mitad de lo previsto, 3.000 kilómetros en lugar de 6.000."El fin de la explotación de la estación espacial se celebrará de acuerdo con las tradiciones rusas, con una generosa ración de vodka", anunció amigablemente Ivanov.La lluvia de fragmentos fue el epílogo de las últimas seis horas en la vida de la Mir, en las que recibió tres impulsos sucesivos para orientar su trayectoria de caída controlada.La fase terminal, de sólo doce minutos de duración, comenzó a las 08.45 hora de Moscú (05.45 GMT), cuando la Mir entró en las capas densas de la atmósfera, comenzó a arder y se desintegró en una vistosa lluvia de escombros cósmicos.Su último estertor, el tercer impulso de motores, se había dado a las 08.07 hora de Moscú (05.07 GMT), un empujón de 21 minutos y 32 segundos que precipitó a la Mir al vacío como una bola de fuego.Los motores desaceleraron la velocidad de movimiento y al mismo tiempo aumentaron por efecto de la gravedad la de caída hacia su tumba en el fondo del océano Pacífico, a unos 700 kilómetros/hora.Centenares de periodistas y diplomáticos extranjeros invitados expresamente presenciaron la defunción en el Centro de Control de Vuelos, dirigido apropiadamente por Vladímir Soloviov, el primer cosmonauta de la Mir.El primero de los impulsos que desencadenaron la irreversibilidad de la caída se ordenó a las 03.32 hora de Moscú (00.32 GMT), y el segundo a las 05.00 (02.00 GMT).Pese a las protestas de diputados, políticos y científicos, el Kremlin decidió en diciembre pasado hundir la Mir tras dos años de tira y afloja entre quienes se negaban al golpe al prestigio de Rusia y quienes no encontraban financiación para mantenerla.Encuestas de última hora revelaron que la mayoría de los rusos habría preferido que siguiera en el cielo, pero la caída no derramó lágrimas y no se cumplió el minuto de silencio ni el sonido del claxon de los automóviles pedido por una organización nacionalista.Tres diputados, dos de ellos antiguos cosmonautas, exigieron tras el hundimiento la destitución de Kóptiev por "desinformar" sobre las posibilidades de supervivencia de la Mir al presidente de Rusia, Vladímir Putin, y pidieron iniciar el proyecto de una Mir-2.La idea, propuesta hace dos días por el presidente de la Duma, o Cámara Baja del Parlamento, Guennadi Selezniov, fue acogida por el Gobierno con benevolente despego, al apoyarla "para cuando sea posible (financieramente), de aquí a quince años".




