La intranquilidad se deshizo con los fragmentos de la Mir
La intranquilidad que en las últimas horas cundió en algunos sectores de la población chilena por la caída de la Mir desapareció tan pronto como los fragmentos de la vetusta estación espacial rusa se precipitaron al Océano Pacífico.
SANTIAGO DE CHILE.---- La intranquilidad que en las últimas horas cundió en algunos sectores de la población chilena por la caída de la Mir desapareció tan pronto como los fragmentos de la vetusta estación espacial rusa se precipitaron al Océano Pacífico.Tal como estaba previsto, poco antes de las dos de la madrugada (06.00 GMT) la estación orbital inició la caída libre hacia la Tierra y unos minutos después sus fragmentos incandescentes se hundieron en las aguas del Pacífico Sur.El hundimiento de la estación rusa, de 137 toneladas, estaba asignado a un área de 6.000 kilómetros de largo y 200 de ancho en el océano, entre Chile y Nueva Zelanda.La operación fue observada atentamente por los responsables aeronáuticos chilenos desde la Estación de Control Satelital de la Fuerza Aérea, en el aeropuerto de Santiago.En Isla de Pascua, a 6.000 kilómetros del territorio continental chileno, cientos de habitantes se subieron a los cerros para ver los restos de la MIR precipitarse al Oceáno Pacífico.Esta isla, considerada el "ombligo del mundo", fue en esta ocasión uno de los lugares privilegiados para contemplar el espectáculo del descenso de la estación a la Tierra quince años después de su puesta en órbita.La Fuerza Aérea, la Armada y la Cancillería habían establecido un sistema de coordinación permanente para hacer frente a una eventual emergencia derivada de la caída.Algunos canales de televisión y portales de Internet realizaron una cobertura en directo para seguir paso a paso el frenado final de la nave, el inicio del descenso, la entrada en la atmósfera y los impactos de los fragmentos en las aguas del Océano Pacífico.Este episodio dejó al descubierto la falta de información rusa a los países del Pacífico Sur y abrió un debate sobre la necesidad de que Chile disponga de una agencia espacial propia para avanzar en la investigación del espacio exterior."La Mir ya pasó a la historia y ahora nos deberíamos preocupar de la creación de la Agencia Espacial de Chile. No me gustaría que nos sorprendiera la Estación Espacial Internacional sin esta agencia", dijo el encargado de Asuntos Satelitales, Héctor Gutiérrez."Chile se ha demorado en subirse a esta carrera", añadió Gutiérrez y recordó que "hay países que han tenido más visión" como Brasil, Argentina, Perú -que lleva más de cinco años con una comisión nacional de investigación aeroespacial- y todos los países del Pacto Andino, "que se han puesto de acuerdo para tener un satélite geoestacionario".El ministro de Defensa, Mario Fernández, manifestó que la experiencia que ha dejado el descenso de la estación orbital Mir demuestra que es necesario que la comunidad internacional también participe en estas decisiones.El ministro visitó la estación de monitoreo acompañado por el jefe de la Fuerza Aérea, general Patricio Ríos, y declaró que "después de esta experiencia debemos ser muy eficientes en el campo internacional, especialmente en la regulación de las normas del espacio".Las autoridades chilenas estaban molestas por la falta de información de Moscú y el Ministerio de Relaciones Exteriores llegó a prohibir a su embajador en Rusia, Pablo Cabrera, que acudiera al Centro Espacial Koroliev, en las afueras de Moscú, para presenciar la caída de la Mir.




