Neozelandeses temen que algún pedazo de MIR caiga en zona poblada
Las dudas sobre dónde y cuándo caerá la estación MIR han causado gran alarma entre los neozelandeses, que a pesar de confiar en las explicaciones rusas temen que algún pedazo se precipite sobre zonas habitadas.
por Héctor GremicoCHRISTCHURCH.---- Las dudas sobre dónde y cuándo caerá la estación MIR han causado gran alarma entre los neozelandeses, que a pesar de confiar en las explicaciones rusas temen que algún pedazo se precipite sobre zonas habitadas.A medida que se aproxima la fecha dada por Rusia para la caída de la estación espacial sobre algún lugar del Océano Pacífico, que se prevé a partir del 21 de marzo, se ha incrementado la preocupación ante la posibilidad de que afecte a algún área poblada.Mientras que el Gobierno ha mostrado públicamente su confianza en que los expertos rusos serán capaces de controlar la caída, el Servicio de Defensa Civil consideró este fin de semana "inútil y contraproducente" advertir al público en el caso de que se descubra que el aparato podría precipitarse sobre alguna región del país.El director de Defensa Civil, John Norton, aseguró que "cualquier intención de advertir al público sobre una inminente caída de la nave sería un error estúpido, ya que la gente empezaría a gritar y a correr, huyendo nadie sabe hacia dónde".Según Norton, los servicios nacionales de emergencia, como policía, hospitales, ambulancias, bomberos y Ejército, están recibiendo información permanente sobre la entrada de la MIR en la atmósfera e insistió en que "no hay nada que el público en general pueda hacer ante esta eventualidad".Las declaraciones del responsable de Defensa Civil no han hecho más que incrementar los temores de los neozelandeses, dado que, según los expertos, algún pedazo de la estación espacial podría caer en su territorio.La región de Nueva Zelanda con más posibilidades es Otago, entre 500 y 800 kilómetros al sur de Wellington, la capital, añadió el responsable del Servicio de Defensa Civil.En esta región se encuentran importantes ciudades como Christchurch, con 500.000 habitantes; Dunedin, con 250.000; Oamarú, con 40.000 y un rosario de pueblos, muchos de ellos costeros y la mayoría con más de 5.000 habitantes.El comando especial ruso que está controlando la caída sostiene que el aparato entrará en la atmósfera a partir del miércoles y se precipitará sobre el Pacífico, "en algún lugar entre Nueva Zelanda y Chile".Los expertos rusos insisten en que la probabilidad de que alguno de los 1.500 fragmentos en los que se prevé que se parta la nave, de unos 700 kilos de peso cada uno, se precipite sobre una ciudad es inferior al uno por ciento.Sin embargo, los encargados del proceso han advertido de que si algo saliera mal, sólo se dispondrían de diez minutos para avisar del desastre, ya que los pedazos de la MIR viajarán a 3.600 kilómetros por hora.Una vez que la estación espacial entre en la atmósfera a una altitud de 250 kilómetros ya no podrá ser controlada, dijeron fuentes oficiales neozelandesas.El Centro de Control Marítimo de Nueva Zelanda ha advertido a los buques en tránsito sobre la inminente caída de la estación espacial en algún lugar de esta vasta región.También las autoridades de tráfico aéreo están alertadas para que traten de evitar movimientos en la zona.El portavoz de la oficina de la primera ministra de Nueva Zelanda, Helen Clark, dijo que se están recibiendo informaciones cada hora sobre la marcha de la operación, y señaló que "por lo general los rusos son bastante exactos".La propia Clark reconoció ante las cámaras de televisión la existencia de cierta tensión: "voy a respirar más tranquila cuando la caída haya concluido a más de 4.000 kilómetros de nuestro territorio y sin causar problemas ni molestar a nadie en el camino", aseguró.Y lógica es la cautela, ya que según los científicos la caída de la MIR será una especie de "ruleta rusa", con un riesgo potencial para 5.000 millones de personas que viven entre los paralelos 51,6 grados de latitud norte y 51,6 grados de latitud sur.




