Londres intensifica lucha contra aftosa y crea un grupo especial
El primer ministro británico, Tony Blair, confirmó hoy la creación de un grupo especial de trabajo para luchar contra la fiebre aftosa tras reunirse con ganaderos y miembros de la industria turística afectados por la crisis.
LONDRES.--- El primer ministro británico, Tony Blair, confirmó hoy la creación de un grupo especial de trabajo para luchar contra la fiebre aftosa tras reunirse con ganaderos y miembros de la industria turística afectados por la crisis.Blair se entrevistó con los afectados para analizar el "daño muy serio" causado por la enfermedad y proponer medidas de actuación conjunta, justo el mismo día en que el ministerio de Agricultura confirmó ocho nuevos brotes, que elevan a 191 el número de casos registrados en el Reino Unido.Según el portavoz oficial de Blair, Alastair Campbell, el primer ministro se preguntó "qué más podemos hacer para erradicar la enfermedad" y "cómo atajar algunos puntos sobre la salud animal".El segundo asunto que Blair trasladó a sus interlocutores fueron las restricciones impuestas al acceso a la campiña, explicó Campbell.Entre las medidas más llamativas, el jefe del Gobierno prometió la creación de un grupo especial de trabajo que seguirá muy de cerca la evolución del problema y se ocupará de "impulsar la economía rural cuando la fiebre aftosa sea erradicada".Al frente del citado grupo, Blair ha querido colocar a un cargo destacado y ha designado como responsable al ministro de Medio Ambiente británico, Michael Meacher.Además, explicó dicha fuente, el Gobierno tomará un decisión en las "próximas cuarenta y ocho horas, más o menos" para afrontar el problema de la movilización de reses, entre las que destacan medio millón de ovejas atrapadas en sus pastos de invierno y a punto de parir.Según Campbell, el Ejecutivo estudia tres opciones para decidir el futuro de estos animales: mantenerlos en sus pastos bajo control veterinario, facilitar un transporte estrictamente supervisado a las granjas o sacrificar a estos animales.Para impedir la extensión de la enfermedad, el presidente del Sindicato Nacional de Ganaderos (NFU), Ben Gill, quien asistió al encuentro, sugirió que pueden adoptarse varias soluciones, "ninguna de ellas atractiva", como el sacrificio masivo de reses o la intervención del Ejército.Al salir de Downing Street -residencia oficial del primer ministro británico-, Gill insistió en que ni la economía rural, que pierde unos 150 millones de dólares cada semana que pasa sin resolverse el problema, ni la industria turística, vital para la campiña, pueden paralizarse.Mientras los líderes sectoriales perjudicados por la fiebre aftosa hablaban con Blair, el ministerio de Agricultura británico confirmaba la detección de ocho nuevos casos en el país, elevando el número total de brotes a 191. Una vez que se han sacrificado 116.000 animales y se han impuesto zonas de exclusión en 935 explotaciones ganaderas desde el comienzo de la crisis, el pasado 19 de febrero, el Gobierno baraja ahora la participación del Ejército para atajar la propagación de la enfermedad."Tenemos planes de contingencia para contar con la colaboración de efectivos militares y de la Policía donde sea necesario, aunque no por el momento, actuar con rapidez para sacrificar un gran número de cerdos", afirmó el ministro de Agricultura británico, Nick Brown.Hasta la fecha, precisó Brown, la única contribución de las Fuerzas Armadas a paliar la crisis ha sido la colaboración de un grupo de profesionales del Cuerpo de Veterinarios del Ejército.La fiebre aftosa es nociva para las reses afectadas porque causa ulceraciones alrededor de los morros y las pezuñas de los animales y, aunque no provoca su muerte, sí los debilita, dejan de ganar peso y de producir leche.Aunque no supone un peligro para el ser humano, la fiebre aftosa puede transmitirse a través del aire, de la ropa y de los neumáticos de vehículos, característica que imprime una gran velocidad a su propagación.




