Cipriani, del Opus Dei, es el cuarto cardenal de Perú
El arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, consagrado este miércoles como cardenal por el Papa Juan Pablo II, es una prominentefigura del Opus Dei y el cuarto purpurado en la historia de Perú, un país mayoritariamente católico.
LIMA.--- El arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, consagrado este miércoles como cardenal por el Papa Juan Pablo II, es una prominentefigura del Opus Dei y el cuarto purpurado en la historia de Perú, un país mayoritariamente católico.Cipriani, de 57 años y nacido en Lima, pertenece al Opus Dei desde cuando abrazó la vocación de sacerdote en el Seminario Internacional de la Prelatura del Opus Dei en Roma y fue ordenado sacerdote en agosto de 1977.Los anteriores cardenales fueron Juan Gualberto Guevara, designado por Pío XII; Juan Landázuri Ricketts, por Juan XXIII, y Augusto Vargas Alzamora por Juan Pablo II.Antes de convertirse en religioso, durante su juventud Cipriani destacó como jugador de baloncesto y llegó a integrar la selección peruana de ese deporte que participó en diversos torneos internacionales. Luego estudió y se graduó como ingeniero industrial en la estatal Universidad Nacional de Ingeniería.Desde el 8 de enero de 1999, Cipriani es Arzobispo de Lima, por decisión del Vaticano. Anteriormente fue obispo del departamento surandino de Ayacucho, donde insurgió en l980 la guerrilla maoísta Sendero Luminoso.Cipriani ha sido considerado como un personaje cercano al ex presidente Alberto Fujimori, actualmente refugiado en Japón luego de su destitución en noviembre pasado, y siempre celebró las medidas económicas y la lucha contra la subversión del régimen fujimorista.Los analistas consideran que Cipriani, representa el ala convervadora de la Iglesia Católica peruana, mientras el ala progresista la representaría el obispo de la ciudad norteña de Chimbote, Luis Bambarén, quien es presidente de la Conferencia Episcopal Peruana.Los cuestionamientos más severos contra Cipriani siempre han provenido de los organismos defensores de los derechos humanos y de sectores de la izquierda peruana que lo califican como "cómplice de la dictadura fujimorista y de la guerra sucia".A ello ha contribuido su estilo personal de das respuestas duras y provocadoras y que generalmente han levantado polémica en el ambiente político limeño.Uno de los papeles importantes que le tocó cumplir al flamante cardenal fue durante el régimen de Fujimori cuando integró la Comisión de Garantes que negoció la liberación de buena parte de los 600 rehenes que estaban en manos de un comando del guevarista Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).El incidente se inició el 17 de diciembre de 1996 con la toma de la residencia del embajador de Japón por un comando del MRTA y terminó tras 126 días con un operativo militar donde fallecieron 17 personas: dos militares, un rehén y los 14 rebeldes. Este resultado frustró sus expectativas de conseguir una salida pacífica a la crisis.Al conocerse su designación como cardenal, el director de la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh), Francisco Soberón, anotó que la nominación del prelado "no contribuye a la unidad del pueblo peruano porque siempre ha sido un factor de polarización"."Siempre dio la espalda a las graves violaciones a los derechos humanos que ocurrieron en Ayacucho, cuando era obispo de ese departamento, mostrando su rechazo constante a los organismos de derechos humanos", dijo Soberón.




