Rusia lanza cohete para hundir la MIR
Con muchos problemas y desperfectos técnicos por resolver, Rusia lanzó hoy un cohete con el combustible necesario para hundir la estación orbital Mir en el océano Pacífico y poner fin a quince años de aventura espacial.
MOSCU --- Con muchos problemas y desperfectos técnicos por resolver, Rusia lanzó hoy un cohete con el combustible necesario para hundir la estación orbital Mir en el océano Pacífico y poner fin a quince años de aventura espacial.Las 2,7 toneladas de carburante son transportadas en la nave de carga Progress M1-5, la última que irá a la Mir y que ya está en órbita gracias al impulso de un cohete portador "Soyuz" que despegó a las 07.28 hora de Moscú (04.28 GMT) desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán.Doce minutos después del lanzamiento, a las 04.40 GMT, la Progress M1-5 se separó del Soyuz y tomó rumbo hacia la Mir.Según el programa de vuelo previsto, el acoplamiento de la "Progress" con la Mir se hará en régimen automático el 27 de febrero, siete días antes de la fecha fijada para comenzar el proceso de descenso y hundimiento del ingenio espacial.Pero antes, los especialistas deberán asegurar dicha operación y superar las notables dificultades de los últimos días debido a los fallos advertidos en los doce giroscopios de la estación.Estos aparatos, que integran el sistema de orientación de la Mir y que son imprescindibles para la aproximación y acoplamiento de las naves que llegan en régimen automático a la plataforma, dejaron de funcionar el pasado 18 de enero por un fallo en el sistema energético a bordo.Este problema obligó a retrasar el lanzamiento de la Progress M1-5, que inicialmente estaba previsto para el pasado 19 de enero, según explicaron los especialistas del Centro de Control de Vuelos Espaciales (CCVE).Tras reparaciones ejecutadas desde la Tierra el día 20, seis de estos aparatos fueron puestos en marcha y los especialistas dieron luz verde al lanzamiento de la nave argumentando que con la mitad de los giroscopios en funcionamiento sería posible el acoplamiento.Pero continuaron los problemas y los seis giroscopios recién reparados fueron desconectados de nuevo dos días más tarde porque funcionaban defectuosamente.Sin estos aparatos, los especialistas deberán ejecutar uno de los acoplamientos más difíciles en la historia del programa Mir, que el próximo mes de febrero cumplirá quince años de funcionamiento en el espacio."Hay mucho trabajo por delante, pero tenemos confianza porque nuestros especialistas han acumulado la experiencia suficiente para salir con éxito de situaciones como ésta", dijo el director del programa de vuelos de la estación, Vladímir Soloviov.Añadió que una vez que se logre el acoplamiento, el proceso para bajar la Mir y hundirla en el Pacífico "es una maniobra realizable y tecnológicamente previsible".Soloviov explicó que una vez adosada a la Mir, la Progress desempeñará la función de una grúa y arrastrará las 137 toneladas de masa de la Mir hacia la Tierra para evitar imprevistos el próximo 6 de marzo, aunque no descartó la posibilidad de un cambio de fecha "debido a las circunstancias".La caída de la estación en el Pacífico debe ser meticulosamente calculada y controlada por los especialistas, porque, en caso contrario, sus fragmentos pueden caer en cualquier lugar de la parte más poblada del planeta, una franja con una superficie de casi 1.400.000 kilómetros cuadrados.Según los expertos, si la Mir desciende en las coordenadas y los parámetros calculados, la mayoría de sus elementos se desintegrarán por la fricción al entrar en la atmósfera.Pero otras partes, en forma de lluvia metálica incandescente, podrán caer en una franja de 8.000 a 10.000 kilómetros de largo por 200 kilómetros de ancho en el Pacífico, muy apartada de las rutas marítimas, donde no representarán ningún peligro.Entre tanto, seis de los cosmonautas más veteranos de Rusia continúan los entrenamientos en el Centro "Yuri Gagarin" para el caso de que sea necesario enviar una "expedición de emergencia".Si no es posible el hundimiento automático de la Mir, dos de estos seis hombres viajarán en una nave Soyuz para ejecutar esta maniobra manualmente.




