Tribunal Supremo puede poner punto final a lucha por la Presidencia
Después de más de un mes de pleitos y polémicas, el Tribunal Supremo de Estados Unidos asume hoy la pesada responsabilidad de resolver si se detiene o continúa el recuento de votos en Florida, en una decisión que puede dar ya la Presidencia a George W. Bush o mantener las esperanzas de Al Gore.
WASHINGTON --- Después de más de un mes de pleitos y polémicas, el Tribunal Supremo de Estados Unidos asume hoy la pesada responsabilidad de resolver si se detiene o continúa el recuento de votos en Florida, en una decisión que puede dar ya la Presidencia a George W. Bush o mantener las esperanzas de Al Gore.Tanto los abogados demócratas como los republicanos presentaron ayer por escrito a los nueve jueces del Tribunal Supremo sus argumentaciones de cara a esta trascendental audiencia, que en caso de ser favorable a Bush dejará prácticamente a Gore sin más recursos para seguir luchando por la Casa Blanca.El candidato republicano parte con una relativa ventaja, ya que este mismo tribunal ordenó paralizar, el sábado pasado, el recuento autorizado por un alto tribunal de Florida, pero la decisión fue de sólo cinco jueces contra cuatro.A partir de las 11.00 horas (16.00 GMT), el veterano abogado Theodore Olson, por parte de Bush, y el no menos experimentado Lawrence Tribe, en representación de Gore, dispondrán cada uno de 45 minutos para abogar en contra y a favor, respectivamente, de proseguir el recuento manual de casi 43.000 votos.Esos sufragios fueron considerados nulos, porque las máquinas electrónicas no los escrutaron debido a las perforaciones deficientes de los votantes.En la sesión de hoy del Tribunal Supremo de EEUU no habrá cámaras de televisión ni micrófonos de radio, y sólo al final de la sesión se distribuirá una grabación magnetofónica de las intervenciones.Aunque por lo general el Tribunal Supremo suele demorar varios días sus veredictos, en esta oportunidad el tiempo apremia, porque mañana martes a medianoche finaliza el plazo para que el Legislativo de Florida certifique a los 25 compromisarios del Estado.La aritmética electoral en el conjunto de EEUU ha determinado que, a raíz de los resultados de las elecciones del pasado 7 de noviembre, esos 25 electores de Florida sean cruciales para que cualquiera de los dos candidatos obtenga el próximo día 18 la mayoría en el Colegio Electoral encargado de elegir al presidente. "Si no hay recuento de votos -ha declarado David Boies, uno de los abogados de Gore- eso será el final del camino", ya que nadie cuestiona que sería, en la práctica, darle a Bush la Presidencia.Pero si uno de los jueces cambia de opinión, y han tenido un fin de semana lleno de críticas y análisis para pensarse el voto, las elecciones de EEUU pueden deparar cualquier resultado.Los abogados de Gore afirman que "esto no es una cuestión federal, sino un asunto de la jurisdicción de Florida", y los votos deben ser contados para saber quien es realmente el presidente de EEUU."No es verdad. La otra parte no quiere contar todos los votos. Sólo quiere contar los que ellos dicen que son votos", ha argumentado en contra Tucker Eskew, portavoz de la campaña del gobernador George W. Bush.Los votos en disputa siguen en las juntas electorales de Florida esperando a que el dictámen del Supremo les convierta en el factor decisivo de las elecciones, o bien en testigo mudo de los comicios más polémicos de la historia de EEUU."Bush no teme que cada voto pueda ser contado. La cuestión es determinar qué es lo que constituye un voto legal", ha manifestado James Baker, el ex secretario de Estado durante la presidencia de George Bush padre y que ahora asesora a su hijo."No se pueden encontrar excusas para arrojar a la basura los votos de la gente", opina en cambio Doug Hattaway, el portavoz de la campaña de Gore.La revista "Newsweek" difundió ayer un sondeo, según el cual un 47 por ciento de los ciudadanos son partidarios de que Gore reconozca la derrota, frente a un 46 por ciento que opina que el candidato demócrata debe seguir luchando.




