Descartan cuarto caso de forma humana de enfermedad "vacas locas"
Los exámenes clínicos realizados a una paciente que tenía síntomas de la forma humana del mal de las "vacas locas" han dado resultados negativos, anunció hoy Guy Chazot, jefe del servicio de neurología del hospital Wertheimer de Lyon (este).
París.--- Los exámenes clínicos realizados a una paciente que tenía síntomas de la forma humana del mal de las "vacas locas" han dado resultados negativos, anunció hoy Guy Chazot, jefe del servicio de neurología del hospital Wertheimer de Lyon (este).Chazot es el médico que identificó el primer caso en Francia de la variante humana de la encefalopatía espongiforme bovina (EEB), en 1996. En rueda de prensa, Chazot señaló que el pasado 22 de septiembre había comunicado a las autoridades sanitarias el caso de una mujer de 43 años que se encuentra en estado de coma, y podría ser el cuarto afectado por la EEB en Francia.El médico subrayó hoy que esa declaración "no debía en ningún caso ser interpretada como una certidumbre de diagnóstico", sino que se trataba de una medida de "precaución", obligatoria desde la publicación de un decreto de 1996.La paciente de Lyon fue hospitalizada el pasado 15 de septiembre tras sufrir "problemas psiquiátricos y problemas de conciencia"."Dada la edad de la enferma, era lógico preguntarse si no tenía la enfermedad de Creutzfeld Jakob", la forma humana de la EEB, argumentó.El neurólogo explicó que "esta enfermedad no ofrece ningún criterio de diagnóstico absoluto".Los servicios sanitarios han registrado oficialmente hasta ahora dos casos confirmados y otro probable: Henri Rodríguez, que murió con 27 años a finales de 1995; Laurence Duhamel, que falleció en febrero pasado a los 36 años, y Arnaud Eboli, que con 17 años y 35 kilos está postrado en una cama. Su enfermedad no ha sido diagnosticada con total seguridad.Las familias de estas dos últimas familias presentaron el pasado viernes una demanda por "envenenamiento", que reprocha a los responsables franceses, británicos y comunitarios no haber hecho todo lo posible, entre 1986 y 1996, para atajar la extensión de la epidemia de EEB.




