Estudio confirma vínculo de píldora con coágulos sanguíneos
Científicos estadounidenses confirmaron el viernes las preocupaciones sobre el peligro de la conexión de los anticonceptivos orales mixtos con los potencialmente mortales coágulos sanguíneos.
LONDRES - Científicos estadounidenses confirmaron el viernes las preocupaciones sobre el peligro de la conexión de los anticonceptivos orales mixtos con los potencialmente mortales coágulos sanguíneos.Un nuevo estudio por los médicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston, en Massachusetts, publicado en British Medical Journal, indica que los anticonceptivos orales mixtos que contienen desogestrel o gestodene y estrógeno pueden duplicar el riesgo de coágulos sanguíneos comparados con las antiguas píldoras anticonceptivas."El riesgo es del doble", dijo el doctor Hershel Jick a Reuters."A algunas personas les van mejor dichas píldoras y la tromboembolia venosa (coágulos sanguíneos) no es muy alta, especialmente en mujeres jóvenes", añadió en una entrevista telefónica.Sin embargo, dijo que el riesgo puede ser medido en mujeres de más edad y en aquéllas que presentan un riesgo de coágulos sanguíneos a causa de la obesidad, la hipertensión y el cigarrillo."Los medicamentos están en el mercado. Están aprobados. El público debe saber que estos grupos en particular corren un riesgo mayor", añadió.Los resultados confirman investigaciones previas sobre el peligro potencial de la píldora mixta, también conocida como píldora de tercera generación, lo que originó una alarma en 1995 con la consiguiente advertencia a los médicos y farmacéuticos sobre los posibles riesgos.Desde la advertencia, el número de mujeres que toman la píldora mixta, que salió al mercado en 1990, ha disminuido en alrededor de 80 por ciento. Más mujeres jóvenes y mayores cambiaron de la píldora mixta a la antigua, dijo Jick.Los investigadores analizaron datos británicos del número de casos de coágulos sanguíneos en mujeres que tomaban la píldora mixta y los antiguos anticonceptivos, antes y después de la alarma sobre la píldora, de enero de 1993 a diciembre de 1999."Este artículo no sólo indica que el aumento del riesgo a causa de las píldoras de tercera generación ya existía antes de la alarma, sino que continuó después de la alarma a pesar de que existe 80 por ciento de disminución del uso de dichas píldoras", dijo Jick.Los investigadores estimaron que si las mujeres no hubiesen cambiado de píldoras después de la alarma, habría alrededor de 26 por ciento más casos de coágulos sanguíneos.Si más mujeres mayores se hubiesen cambiado, la disminución hubiese sido aún mayor, dijeron."Los médicos y sus pacientes deben decidir sobre el uso de las píldoras de tercera generación. Como todos los medicamentos, algunos anticonceptivos orales no son bien tolerados por algunas personas", dijo Jick.




