Desconcierto de los "partidarios de la paz" en Israel ante la Intifada
Conmocionados por la revuelta palestina y las duras declaraciones del presidente palestino Yasser Arafat sobre la Intifada, una gran parte de los "partidarios de la paz" en Israel, decepcionados, se encuentra sin referencias y guarda silencio.
JERUSALEN.--- Conmocionados por la revuelta palestina y las duras declaraciones del presidente palestino Yasser Arafat sobre la Intifada, una gran parte de los "partidarios de la paz" en Israel, decepcionados, se encuentra sin referencias y guarda silencio."En este momento, no podemos convocar manifestaciones a favor de la paz mientras los palestinos no estén dispuestos a hacerlo", afirma Amiram Goldblum, responsable del movimiento pacifista La Paz Ahora."Reina entre nosotros una gran ira y mucha perplejidad y decepción", añade.Una decepción agravada porque, según Goldblum, la izquierda pacifista tenía el sentimiento de que el primer ministro israelí Ehud Barak había hecho concesiones sin precedentes a los palestinos durante la cumbre de Camp David, en julio pasado, especialmente sobre el estatuto de Jerusalén.Los militantes por la paz se siente casi traicionados por Yasser Arafat que, hace apenas un mes, representaba a sus ojos el único socio palestino creíble para lograr un acuerdo con Israel a cambio de concesiones recíprocas.Pero hoy, lo perciben como el iniciador de los enfrentamientos, que intenta, mediante la violencia, arrancar a Israel las concesiones que no pudo obtener por la negociación.En una entrevista concedida al diario Haaretz, el escritor Yehoshua "admite" no haber "entendido lo que Arafat quería"."Una separación unilateral es tal vez la solución. Es una vergüenza. Siempre creí que se haría con un acuerdo", lamentó.El primer ministro israelí asesinado en 1995 Isaac "Rabin se equivocó, todos nos equivocamos", escribía por su parte el editorialista del diario Yediot Aharonot, Nahum Barnea, un día después del linchamiento de dos soldados israelíes en Ramalá (Cisjordania) el 12 de octubre.Este lichamiento traumatizó literalmente a la opinión pública israelí.Y sin embargo, Barnea había defendido el proceso de Oslo, lanzado por Rabin en 1993, incluso tras la muerte de su hijo, muerto en 1996 en un atentado suicida del movimiento integrista palestino Hamas contra un autobús en Jerusalén.Los partidarios de la paz están también aterrados por el carácter religioso que toma la revuelta, acentuada por llamamientos a la Yihad (guerra santa).No obstante, una parte de la izquierda israelí no se declara vencida y no quiere conceder la victoria a la derecha.Así, la diputada laborista Yael Dayan imputa primeramente la responsabilidad de la revuelta a Israel, considerando que la explosión de violencia es sobre todo "la consecuencia de la continuación de la colonización judía en los territorios palestinos".Posición que comparte Uri Avneri, dirigente del movimiento pacifista Gush Shalom. "Todas las advertencias que formulamos al gobierno en los últimos meses se realizaron en su forma más extrema", afirma.




