Primer premio desde Rusia a teórico del internet y el teléfono móvil
La nueva Rusia se enorgulleció hoy del primer Nobel de la era postsoviética y se jactó de que sin los trabajos del físico Jaurés (Zhorés) Alferov no existirían ni el teléfono móvil, ni el compact-disc, ni la fibra óptica, ni internet.
MOSCU.--- La nueva Rusia se enorgulleció hoy del primer Nobel de la era postsoviética y se jactó de que sin los trabajos del físico Jaurés (Zhorés) Alferov no existirían ni el teléfono móvil, ni el compact-disc, ni la fibra óptica, ni internet.Jaurés Ivánovich Alferov (Alfiórov), físico y vicepresidente de la Academia de Ciencias rusa, cuyo nombre de pila es un homenaje al histórico teórico socialista francés Jean Jaurés, celebró el galardón como siempre, en su lugar de trabajo.Siguiendo la moda estalinista de poner a los hijos los nombres de destacados personalidades del movimiento socialista, su padre, un "viejo bolchevique", llamó a sus hijos Jaurés y Marx."Fueron homenajes respectivos al socialista francés y al fundador del comunismo científico", explicó a EFE Tamara, la esposa del nuevo Premio Nobel.Cuando sus colegas del Instituto Yoffe de Física y Técnica de San Petersburgo le felicitaron por compartir el galardón junto a los norteamericanos Herbert Kroemer y Jack Kilby, Alferov dijo: "Me siento muy orgulloso por la ciencia soviética y rusa".Alferov, pionero en los años cincuenta de los transistores, los heteroconductores y los semiconductores que dieron luego paso a internet y a la arquitectura de las comunicaciones, es actualmente diputado comunista en la Duma o cámara baja del parlamento ruso."Sin los trabajos de Alferov no existiría internet, la telefonía móvil, la comunicación por fibra óptica y los compact-disc", afirmó su colega, el académico Alexandr Andréyev."Estoy muy orgulloso, porque suelen decir que nuestro país está retrasado en el campo de la electrónica, cuando los mayores avances en las tecnologías modernas, que han modificado toda la estructura social de la sociedad, fueron hechos por científicos soviéticos", declaró Alferov en una entrevista a la televisión.Aprovechó la ocasión para reprochar al poder en esta nueva Rusia el abandono de la ciencia fundamental, que en los últimos diez años ha propiciado la fuga de cerebros, mientras los que se han quedado persisten con sueldos míseros y trabajan por pura vocación."Espero que este premio contribuya a aumentar los gastos en la ciencia, porque el futuro de Rusia está en la ciencia fundamental y en las tecnologías de punta, y no en las operaciones bancarias y la venta de materias primas", enfatizó.Añadió que parte del premio que le corresponde lo destinará para la financiación de un centro científico de capacitación adjunto a su instituto, "y el resto ya sabrá gastarlo mi esposa"."Nunca está en casa, siempre está trabajando y llevamos veinte años esperando este reconocimiento", dijo a EFE Tamara Alferova, poco después de que la Real Academia Sueca de Ciencias anunciara la concesión del Premio.Cuando EFE le mencionó a su mujer que su marido está considerado como uno de los "padres" de internet, Tamara replicó: "¿Cómo que uno?, es el padre de internet".Alferov nació en 1930 en Vitebsk, ciudad natal del pintor Marc Chagall que ahora pertenece a Bielorrusia.Se graduó en 1952 en el Instituto Yoffe de San Petersburgo, que encabeza hoy día, en 1979 fue elegido académico, y en diciembre de 1991, cuando dejó de existir la URSS, fue nombrado vicepresidente de la Academia de Ciencias rusa.Miembro de siete academias extranjeras y autor de un centenar de inventos, tres monografías y 350 artículos científicos, Alferov a sus 70 años sigue "trabajando de sol a sol", según sus colegas.Pero ya desde 1989 conjuga su labor científica con la actividad política, ahora como diputado del Partido Comunista ruso, sucesor del soviético, en el que Alferov había ingresado en 1965.El líder comunista, Guennadi Ziugánov, fue uno de los primeros en aplaudir el premio de Alfiórov, "gran científico y persona de enorme talento", y felicitarse por esta "merecida fiesta de la ciencia rusa, que vive hoy tiempos difíciles".Con el Nobel de Alferov la Física rusa se quita la espina que tenía desde su último premio de 1978 y sobre todo desde hace tres años, cuando científicos rusos denunciaron la "usurpación" del galardón otorgado aquel año a dos norteamericanos y un francés.Al grito de "nosotros lo hemos hecho antes", un grupo de físicos rusos reclamó en 1997 la primicia en investigaciones sobre el uso de rayos láser en el estudio de los átomos y denunció la "mediocridad" del trabajo de los tres premiados.Aunque Rusia consiguió hoy su sexto Premio Nobel de Física, Alferov es el noveno científico de este país que logra el galardón, tras Nikolái Semiónov (1956), Iliá Frank, Pável Cherenkov e Igor Tamm (1958), Lev Landau (1962), Nikolái Básov y Alexandr Prójorov (1964) y Piotr Kapitsa (1978).




