Brasil parece un equipo con camisetas prestadas
La falta de inventiva y precisión de Brasil y su impotencia para superar los marcajes de sus rivales en los primeros tres partidos del torneo olímpico de fútbol preocupan al técnico Wanderley Luxemburgo, cuyo equipo llegó a los cuartos de final entre las sombras.
SYDNEY --- La falta de inventiva y precisión de Brasil y su impotencia para superar los marcajes de sus rivales en los primeros tres partidos del torneo olímpico de fútbol preocupan al técnico Wanderley Luxemburgo, cuyo equipo llegó a los cuartos de final entre las sombras.Tras la pragmática victoria sobre Eslovaquia (3-1), en el debut, los jugadores prometieron jugar "bonito" ante Sudáfrica, pero fracasaron en esa intención neutralizados por el entusiasmo y el carácter de su rival y perdieron 1-3, resultado que les puso al borde de la eliminación.En el tercer partido, la historia y la tradición indicaban que sólo un hecho fortuito podría privar de una victoria y del paso a la siguiente ronda a los sudamericanos, que terminaron mirando el reloj entre faltas y rechaces sin dirección de su defensa para defender el exiguo 1-0 logrado en el minuto cinco por medio de Alex.Si la lógica indica que todo rival de Brasil debe preocuparse fundamentalmente por quitarle el balón, en los Juegos Olímpicos se han producido situaciones insólitas al ver a los brasileños corriendo detrás de sus rivales para tenerlo en su poder por lo menos un rato.Con los eslovacos lo tuvo y lo administró con economía, ante los sudafricanos lo perdió más de la cuenta y le marcaron tres goles, frente a los japoneses lo vio siempre desde lejos y, cuando lo recuperó, se lo robaron con una facilidad asombrosa, como si los jugadores del equipo de Luxemburgo hubieran pedido prestadas las camisetas de Brasil para jugar ese partido.El equipo que llegó como máximo favorito a los Juegos de Sydney casi no pudo contar con las diabluras de Ronaldinho, se consumió en la falta de claridad y los choques de Geovanni, dependió infructuosamente de Alex pero principalmente perdió en rumbo en el centro del campo.De estos tres, Edú ha sido el que mejor lo hizo, aunque su soledad para elaborar juego y la facilidad con que el resto era absorbido por los marcajes limitaron su producción.El único futbolista brasileño que se ha salvado de la crítica y que apoyó con su vocación ofensiva los mejores intentos del equipo fue Fabio Aurelio, imparable cuando encuentra espacios para lanzarse al ataque.De los cinco goles que marcó Brasil en los tres encuentros, tres contaron con su participación, dos en la elaboración de las jugadas y uno en la concreción, ante Eslovaquia.Tras haber respirado hondo una vez finalizado el partido ante los japoneses, Luxemburgo dijo que el fuerte de Camerún no es el marcaje, aunque los brasileños también creían lo mismo antes de jugar con Sudáfrica y fueron inútiles para ellos la mayor parte de los intentos de entrar al área rival.El técnico brasileño comenzó hoy a observar con sus jugadores los vídeos de los tres partidos jugados por Camerún, en los que empató con Estados Unidos (1-1) y República Checa (1-1) y venció a Kuwait (3-2).En esta antepenúltima instancia del torneo, en la que los que pierden regresan a casa, aumentan las presiones para Brasil, que viajó a Australia con el peso de la responsabilidad de lograr el único título internacional no conseguido en su glorioso pasado."Uno se acostumbra a las presiones", dijo Luxemburgo, cuando afirmó que la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) nunca ha cuestionado su trabajo y cuando la victoria sobre Japón atenuó los rumores sobre su sustitución en el cargo de seleccionador.




