Cuando los robots aprenden a evolucionar
Robots que adquirieron la capacidad de caminar al cabo de una larga evolución aprendieron a fabricarse a sí mismos en un laboratorio norteamericano, indica un estudio publicado en la revista británica Nature.
PARIS.---- - Robots que adquirieron la capacidad de caminar al cabo de una larga evolución aprendieron a fabricarse a sí mismos en un laboratorio norteamericano, indica un estudio publicado en la revista británica Nature.Esos autómatas, surgidos de la imaginación de Hod Lipson y Jordan Pollack, de la Universidad de Waltham (Massachusetts), se asemejan a una vulgar ensambladura de alambres rígidos o flexibles dotados de junturas fijas o articuladas. Todo ello controlado por un pequeño "cerebro" electrónico.Por lo demás, hasta el fin de su evolución, esos robots existían únicamente en forma de trazos y puntos en pantalla de computadora.Pero lo que es extraordinario, es que después de esa evolución sometida a leyes idénticas a las de la selección natural formuladas por Charles Darwin, los robots virtuales dieron vida a robots reales que caminan, cuya fabricación también fue puesta en marcha automáticamente.Sus "miembros" fueron elaborados en un material termoplástico, y luego unidos por junturas o codos articulados sin ninguna intervención humana. La única ayuda exterior consistió en dotarlos de un motor eléctrico.Hasta ahora fueron construidos tres ejemplares.Partiendo de una primera "población" de 200 robots virtuales, el proceso de evolución favoreció, en cada una de las 300 a 600 generaciones, las máquinas más aptas para la marcha, tanto a nivel de las estructuras obtenidas por desplazamiento, supresión o agregado de piezas, como en lo relativo a su sistema de control. Las ensambladuras tenían normalmente unas 20 piezas.Así, Lipson y Pollack dieron el primer paso hacia la realización del "sueño final de la aparición de máquinas capaces de evolucionar por sí mismas", comentó Rodney Brooks, gran especialista de la inteligencia artificial del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT)."En la misma edición, Nature publica un artículo de científicos suizos consagrado a los "insectos" artificiales, más exactamente a la posibilidad de realizar robots capaces de cooperar para hacer frente a situaciones imprevistas. "La solución posible es utilizar enjambres de rotots que sepan autoorganizarse como lo hacen las obreras en una colonia de hormigas", explican los autores de este trabajo, dirigido por Laurent Keller, de la Universidad de Lausana.Los robots-hormigas preparados por el equipo suizo "saben" cuando hay que salir del "nido", cómo evitar los choques, dónde encontrar "alimentos" y transmitir las informaciones útiles a los otros miembros de la colonia.Entre quienes siguen con particular interés estas investigaciones figuran los responsables de los programas espaciales, dado que, en un futuro más o menos lejano, unidades de robots-hormigas serán enviadas a otros planetas.Si la NASA hubiera enviado a Marte un pequeño ejército de hormigas artificiales en vez de pesadas sondas únicas, como las que se perdieron recientemente en el planeta rojo, esas misiones no hubiesen sido un fracaso total, dado que algunos "soldados" perdidos en el fondo de un barranco no hubiesen impedido a los otros continuar el "combate" por la ciencia.




