Las FARC poseerían arsenal antiaereo
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) poseerían un arsenal antiaéreo de misiles RPG y SA, de fabricación soviética, acumulado durante los dos últimos años y podrían estrenarlo en la próxima guerra contraguerrillera y antinarcóticos que Colombia iniciará en breve en el sur del país con el apoyo y la dirección de Estados Unidos.
BOGOTA.--- Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) poseerían un arsenal antiaéreo de misiles RPG y SA, de fabricación soviética, acumulado durante los dos últimos años y podrían estrenarlo en la próxima guerra contraguerrillera y antinarcóticos que Colombia iniciará en breve en el sur del país con el apoyo y la dirección de Estados Unidos. Esas armas, de características similares a los misiles Stinger estadounidenses, habrían sido adquiridas a cambio de ``centenares de miles de toneladas de cocaína'' que recibió en pago una compleja red internacional conformada por diplomáticos y sindicatos del crimen de Rusia, Paraguay, Ecuador, Perú, España, Jordania y Brasil, de acuerdo con un informe de inteligencia militar citado inicialmente, en abril pasado, por el diario online MSNBC.COM. Fuentes de inteligencia militar colombianas, por su parte, dijeron a El Nuevo Herald que hasta hoy no se ha confirmado la posesión de ningún tipo de arma antiaérea en manos de las guerrillas, aunque han recibido versiones imprecisas de informantes según las cuales las FARC poseen los mencionados cohetes, pero hasta el momento no los han usado, en caso de tenerlos. Los RPG (propulsados por granadas) y los SA, de mayor poder, fueron utilizados en Somalia, donde derribaron helicópteros Blackhawk, de los cuales Colombia recibirá de EU una flotilla de 18 unidades. La experiencia de Somalia demostró que los RPG no necesitan tocar el blanco. Basta con que pasen cerca de la cola de un helicóptero para derribarlo. Además, esos proyectiles pueden ser manejados por personas sin mayor entrenamiento sobre su uso, como fue el caso de las guerrillas somalíes. El flujo de armamento soviético hacia las FARC, puesto al descubierto en abril por MSNBC.COM y, en junio ampliado por El Nuevo Herald, hoy es motivo de una discordia entre el presidente peruano Alberto Fujimori y el ministerio de Defensa de Colombia. Hace dos días Fujimori describió en rueda de prensa una pequeña parte de esa operación de tráfico de armas y luego alegó que las autoridades colombianas mienten cuando aseguran que colaboraron en su investigación. Además de los cohetes, las fuentes de inteligencia de Estados Unidos consultadas por MSNBC.COM dijeron que la red internacional también ha vendido a las FARC fusiles AK-47 y munición, entre otros materiales de guerra. El armamento fue traído a Colombia en vuelos hechos con cargueros IL-76 soviéticos que partieron de Rusia y Ucrania, hicieron escalas en Amman, capital de Jordania y continuaron hacia Suramérica. Ese tipo de avión puede cargar hasta 90 mil libras, representadas, por ejemplo, en 5,400 fusiles y 360,000 rondas de municiones, además de varios misiles RPG. Las fuentes de inteligencia norteamericanas sostienen que este procedimiento, llamado ``bombardeo'', se empleó en diversas oportunidades. Precisaron, además, que el frente 16 de las FARC, liderado por Tomás Medina Caracas, quien opera con el alias de Negro Acasio, fue el encargado de recibir los cargamentos. Las investigaciones militares norteamericanas indican que los aviones IL-76 que hicieron escalas en Amman tuvieron ayuda de diplomáticos de habla hispana, probablemente españoles, destacados en esa ciudad y de militares locales corruptos. Los IL-76 de esta operación en Amman recibieron asistencia en tierra con equipos de la aerolínea Real Aerolínea Jordana. Estas escalas, sin embargo, fueron hechas a espaldas del gobierno jordano, según las fuentes militares de EU. Después de descargar el armamento sobre diversos puntos de Colombia, los aviones regresaron con cargamentos hasta de 40,000 kilos de cocaína que posteriormente fueron distribuidos en Rusia, otros países de Europa y el Golfo Pérsico, donde cada kilogramo tiene un precio aproximado de $50,000. Algunas de las llegadas de los aviones a Suramérica eran coordinadas por un ex oficial peruano no identificado por las fuentes y por Fernando Beira Mar (alias Luis Fernando Da Costa), uno de los narcotraficantes más buscados en Brasil, cuya base de operaciones es la ciudad de Pedro Juan Caballero, en Paraguay. Según las fuentes norteamericanas Da Costa recibe armas de Fuad Jamil, un hombre de negocios libanés que opera en la misma ciudad Paraguaya y quien utiliza una compañía de comercio exterior legítima. Si bien es cierto que la mayor parte de las armas van directamente a las FARC, cantidades menores son desviadas a otros grupos guerrilleros como el Hezbollah, que opera en el sur de El Líbano con el respaldo de Irán, de acuerdo con las fuentes militares de EU.




