Pareja de franceses completa más de 93.000 km de recorrido por el mundo
Silvie y Alain Soulat, una pareja de franceses que ha recorrido en casi 15 años 93.350 km de cuatro continentes sobre un tándem, pedalea estos días, con su pequeño hijo de 6 años, por las escarpadas montañas andinas del oeste de Bolivia.
LA PAZ - Silvie y Alain Soulat, una pareja de franceses que ha recorrido en casi 15 años 93.350 km de cuatro continentes sobre un tándem, pedalea estos días, con su pequeño hijo de 6 años, por las escarpadas montañas andinas del oeste de Bolivia.A un promedio de 10km/hora, los esposos Soulat han remontado ya, en poco más de un mes, unos 500 km de serpenteantes caminos de tierra para trepar a los 3.600 metros de altura de la ciudad de La Paz.Amantes de la naturaleza o ciclistas empedernidos, como sea, los Soulat cargan con un equipaje de unos 60 kg de ropa, medicinas, herramientas y pocos utensilios de campo, en un carro engarzado al tándem, desde donde atisba el rubicundo Aymerike Ulyse, que lleva un llu'chu (pasamontañas en aymara) encasquetado.La pareja oriunda de la localidad de Angouléme (sur de Francia) emprendió la primera parte de la aventura en 1985 y en cuestión de poco más de 6 años recorrió Europa, Asia y América del Sur para volver a Francia a reunir fondos y energías."Trabajamos unos años sin vacaciones, reunimos el dinero y nos subimos otra vez al tándem", dice Silvie, una enfermera de 43 años, mientras Alain, un bombero de 41 años explica que la segunda etapa del recorrido intercontinental "comenzó en marzo de 1997".Desde entonces los Soulat, que se ganan la vida mientras viajan ofreciendo conferencias y publicando en revistas, han pedaleado más de 40.000 km desde Australia, en Oceanía, hasta Bolivia, en el corazón geográfico de América del Sur.Producto de su travesía han escrito cinco libros: El tándem, Viento de Libertad, Aventura de Africa, Viaje al corazón de Irlanda y De la Amazonia a Tierra del fuego.Silvie y Alain comenzaron por Uruguay su última incursión a Sudamérica, a principios de año.Con una paciencia sacerdotal "y disfrutando las maravillas que ofrece la naturaleza", desde Montevideo han viajado, sin alterar la velocidad promedio de 10 km/hora, por el norte de Argentina hasta territorio boliviano, donde debieron enfrentar el frío y el sol a plomo sobre sus cuerpos.Antes de seguir viaje a La Paz, acamparon en el Salar de Uyuni, uno de los más grandes yacimientos de litio del mundo emplazado a más de 4.000m de altura, también considerado uno de los mayores atractivos turísticos del país."Nosotros no podíamos dormir en el salar por la temperatura (bajo cero) y, en cambio, el niño estaba deslumbrado por el panorama, y no dejaba de jugar", recuerda Alain.Tan entusiasmado como sus padres por esta aventura, Aymerike Ulyse explica, medio en francés medio en castellano, que en setiembre comenzará la escuela por correspondencia.Lo hará por caminos de Perú -adonde su familia partirá desde Bolivia la próxima semana- Ecuador, Pamaná, varios países de América Central, México, Canadá y Alaska.Quizá cuando esté por cumplir 8 años pueda seguir la escuela presencial en la Angouléme de sus padres.




