Servicios secretos británicos tendrán que abrir archivos
Los servicios secretos británicos MI5 y MI6 tendrán que abrir sus archivos al público y cada ciudadano tendrá acceso a la información que se ha recopilado sobre él, según publica hoy, sábado, The Independent.
LONDRES.--- Los servicios secretos británicos MI5 y MI6 tendrán que abrir sus archivos al público y cada ciudadano tendrá acceso a la información que se ha recopilado sobre él, según publica hoy, sábado, The Independent.La Comisaria de Protección de Datos, Elizabeth France, ordenó a los servicios secretos y a diferentes centros de información del Gobierno británico cumplir la ley de 1998, que entró en vigor en marzo pasado y que establece una mayor apertura de los archivos que contienen información sobre individuos."Hemos dejado claro a estas agencias (de información) que esperamos... el cumplimiento completo de la ley", dice Jonathan Bamford, asesor de France.Por otra parte, los periódicos The Guardian y The Observer ganaron el viernes una apelación por la que fueron exonerados de tener que entregar a las autoridades toda la información que tienen sobre el caso de Davis Shayler.Shayler, ex agente del MI5, denunció públicamente un complot en 1996 de los servicios secretos británicos para asesinar al líder libio, Muamar Gadafi."A menos que hayan importantes motivos de seguridad nacional, el público tiene derecho a conocer los hechos y, como ojos y oídos del público, los periodistas tienen derecho a investigar y a informar sobre los hechos", dijo el juez que se ocupó del caso.Asimismo, The Guardian informa de que otro agente del MI5 apoya públicamente los ataques lanzados por Shayler contra los servicios secretos británicos.El agente del MI5 Jestyn Thirkell-White dijo en declaraciones a The Guardian que "creo que es totalmente equivocado que no se hayan investigado seriamente las alegaciones de Shayler".En lugar de eso, "el Gobierno ha acosado a sus amigos", al referirse a la detención de la estudiante Julie Anne y a otro amigo por considerar que fue "injusto y ultrajante. Fue totalmente desproporcionado", dijo Thirkell-White.




