Mejor comunicación de soldados con sus casas aumenta las tensiones
El teléfono e Internet han mejorado mucho las comunicaciones de los soldados en misión en el exterior con sus familias, pero también han traído a las tropas las tensiones de los problemas domésticos, indicaron psicólogos y asistentes sociales militares.
WASHINGTON .--- El teléfono e Internet han mejorado mucho las comunicaciones de los soldados en misión en el exterior con sus familias, pero también han traído a las tropas las tensiones de los problemas domésticos, indicaron psicólogos y asistentes sociales militares."El estrés no es algo que sólo se sufre metido en la trinchera", dijo el subsecretario de Defensa, Bernard Rostker en una conferencia reciente de oficiales en Fort McNair, en Washington, dedicada a los problemas de estrés entre las fuerzas en operaciones."El estrés ha afectado a nuestros veteranos en los 10 años que han pasado desde la guerra del Golfo", añadió Rostker en la conferencia a la que asistieron unas 250 personas incluidos capellanes, especialistas en salud mental y asistencia médica, académicos, oficiales de línea y un puñado de militares de países aliados de EEUU.El psiquiatra del Ejército mayor Michael Doyle dijo que los problemas domésticos suponen un ingrediente a las tensiones que sufren las tropas en ultramar, y que "la inestabilidad en el frente hogareño ha sido el factor de presión más significativo entre el personal emplazado en Bosnia"."A diferencia de la situación de combate, en la cual las balas, las amenazas de misiles o de ataques químicos son los factores estresantes, en Bosnia no hemos tenido eso", agregó Doyle quien en marzo completó en esta zona su servicio como comandante del Destacamento Médico 98, una unidad de control del estrés de combate con sede en Fort Lewis, Washington."Lo que hemos tenido en Bosnia ha sido el conjunto de problemas del frente doméstico", agregó. "Las cuentas que hay que pagar, los conflictos con cónyuges, las dificultades con los niños".Rotsker explicó que el 55 por ciento de la fuerza armada está casada, el 46 por ciento tiene hijos, el 6 por ciento lo componen padres o madres sin pareja, y el 8 por ciento contribuye al mantenimiento de sus padres ancianos.Esto significa un potencial enorme de problemas y presiones para el personal militar apostado en el exterior en una época de comunicaciones instantáneas, por vías múltiples, y de bajo costo.Por ejemplo, los soldados que Estados Unidos envió a América Central en las tareas de socorro después del huracán Mitch a finales de 1998, contaban con líneas telefónicas gratuitas para comunicarse con sus hogares.Muchas unidades que operan en los Balcanes tienen facilidades similares y prácticamente todos los soldados tienen ahora acceso al correo electrónico y al diálogo instantáneo por Internet.Los mandos militares saben que el estrés puede ser un factor importante en los cambios de conducta de soldados individuales y, en algunos casos, de las unidades en las cuales sirven, y trae problemas como el alcoholismo, el abuso de drogas, la violencia, y en algunos casos extremos el suicidio."Los medios para comunicarse que existen en la actualidad entre los miembros de la familia y las tropas en misión son sin duda una ventaja única", agregó Rostker. "Pero también pueden ser un factor de presión único, ya que los soldados se mantienen conectados con sus familias".Doyle dijo que en las Fuerzas Armadas hay numerosos mecanismos de control del estrés que incluyen a los comandantes, al personal médico y los capellanes "que buscan la manera de ayudar a que las tropas se sitúen en su misión".El medio más eficaz para que los oficiales controlen la tensión en sus unidades es que conozcan bien a sus subordinados."Los oficiales tienen que saber qué está pasando, deben comprender las dinámicas en las vidas de los miembros de sus unidades", dijo Doyle. "Eso es lo principal, pero también es más fácil decirlo que hacerlo".




