Proceso de paz con el ELN se dará con participación internacional
El proceso de paz que el Gobierno colombiano del presidente Andrés Pastrana se propone emprender con la segunda guerrilla del país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), contará desde su inicio con el acompañamiento de la comunidad internacional, al contrario de lo que ha ocurrido con la guerrilla marxista de las FARC.
BOGOTA.--- El proceso de paz que el Gobierno colombiano del presidente Andrés Pastrana se propone emprender con la segunda guerrilla del país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), contará desde su inicio con el acompañamiento de la comunidad internacional, al contrario de lo que ha ocurrido con la guerrilla marxista de las FARC.Francia, España, Suiza, Noruega y Cuba aceptaron la invitación del presidente Pastrana y del ELN para que conformen una comisión "facilitadora y de acompañamiento", según anunció en la noche del martes el alto comisionado del Gobierno para la paz, Camilo Gómez.De acuerdo con el funcionario, la comisión además podrá actuar como "mediadora" cuando surjan dificultades entre las dos partes.El acompañamiento internacional que había sido propuesto por el Gobierno, al igual que lo hizo infructuosamente con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), le adjudica a las negociaciones con el ELN mayor confiabilidad y constituye de entrada un importante paso respecto a lo ocurrido con las FARC.Precisamente la negativa de las FARC de aceptar una comisión internacional que supervisara su comportamiento en la zona de 42.000 km2, entregada al sur del país por Pastrana para posibilitar las tratativas de paz, fue el primero y principal escollo que enfrentó el proceso.Para evitar que el proceso con las FARC naciera muerto, el mandatario tuvo que aceptar el contundente rechazo del grupo insurgente a tener una supervisión en ese territorio, aunque se dejó abierta es posibilidad.Trascurrido año y medio de las conversaciones con las FARC, esa comisión no ha sido integrada, en tanto que las denuncias sobre el indebido uso que los rebeldes le están dando a la zona, persisten.El Ejército ha denunciado que las FARC se están fortaleciendo militarmente en la zona, lanzan desde allí sus ataques contra poblaciones de otras regiones del país y luego regresan a refugiars , además de que continúan lucrándose de los cultivos de coca que hay en esa región.Por su parte, los organismos de control del Estado (Fiscalía General, la Procuraduría y la Defensoría del Pueblo), han denunciado los abusos de las FARC contra la población civil en la zona y la imposibilidad total de la aplicación de justicia por parte del Estado colombiano.Apenas el martes, en el marco de la conferencia anual del episcopado colombiano, monseñor Alfonso Cabezas, obispo de la localidad de Villavicencio (113 km al sur de Bogotá) vecina a la zona ocupada por las FARC, denunció que se convirtió en un campo de concentración de secuestrados.Con ese antecedente, para el Gobierno colombiano resultará prioritario definir el acompañamiento internacional antes de iniciar un proceso de paz con el ELN, que en ese sentido se vió presionada también por la sociedad civil, que ha jugado un papel determinante en las tratativas preliminares.Desde un principio el ELN condicionó el inicio de una negociación con el Gobierno, a la previa realización de una convención por la paz con los diferentes sectores de la sociedad civil.Para preparar la convención que se cumplirá próximamente en Colombia, el Gobierno de Suiza, como integrante de la comisión facilitadora, aceptó que los próximos 23 y 24 de julio se realice en ese país esa reunión.Pero, pese a los importantes pasos que ha dado el Gobierno colombiano y el ELN, susbsite un obstáculo que hasta ahora ha resultado insalvable.Aunque desde abril pasado las dos partes definieron un territorio del norte del país para realizar allí la convención, y que para tal fin el presidente Pastrana se comprometió a ordenar su desmilitarización, no ha sido posible llevar a la práctica el acuerdo.Las autoridades civiles y la población de los municipios de San Pablo y Cantagallo, en el departamento de Bolívar (norte), y del municipio de Yondó, en el vecino departamento de Antioquia (noroeste), se oponen firmemente a que la zona sea desmilitarizada, argumentando que ocurrirá lo mismo con la que ocupan las FARC.Los tres municipios representan un territorio de 4.727 km2.El influyente diario El Tiempo de Bogotá, precisamente en su editorial de este miércoles titulado: "Un despeje difícil", llamó la atenció al respecto, pidiéndole al ELN que disminuya sus pretensiones sobre el despeje (de la zona) para aliviar los temores de la población.Advirtió que si ello no ocurre, "el proceso continuará siendo solo de buenos anuncios alrededor de nada"




