Espla herido grave
Una cornada grave a Luis Francisco Esplá y la actitud valerosa de sus compañeros indemnes, Pepín Liria y "El Califa", frente a un complicado encierro, fueron las notas sobresalientes de la corrida de hoy en Las Ventas, en la Feria de San Isidro.
MADRID -- Una cornada grave a Luis Francisco Esplá y la actitud valerosa de sus compañeros indemnes, Pepín Liria y "El Califa", frente a un complicado encierro, fueron las notas sobresalientes de la corrida de hoy en Las Ventas, en la Feria de San Isidro.Cinco toros de Herederos de Celestino Cuadri, correctos de presentación, mansurrones y de juego desigual, abundando lo deslucido. El quinto fue un sobrero de Criado Holgado, manso y peligroso.Luis Francisco Esplá: pinchazo y cogido, pasó a la enfermería, siendo ovacionado después de que Liria acabara con el toro de otro pinchazo, media atravesa y tres descabellos, dando tiempo a que sonara un aviso.Pepín Liria: estocada caída y dos descabellos (ovación); pinchazo, media atravesadilla y seis descabellos (silencio); y estocada y cinco descabellos (silencio).José Pacheco "El Califa": pinchazo hondo y descabello (ovación); y media tendida y descabello (ovación).En la enfermería fue atendido Esplá de "cornada en el triángulo de Scarpa del muslo derecho con una trayectoria ascendente de veinte centímetros, que interesa piel y tejido celular subcutáneo. Contusiones de la arteria femoral y del hombro derecho, pendiente de estudio radiológico. Además de erosión en región frontal y conmoción cerebral, de pronóstico grave". Posteriormente fue trasladado en ambulancia a la clínica madrileña de La Fraternidad.Cuatro toros mató Liria y sólo dos "El Califa". Parece un contrasentido, pero así lo estipula el Reglamento cuando un torero cae herido en su primer astado después de haber entrado a matar, como ocurrió con Esplá, que pinchó antes del grave percance, lo que a la postre fue el gran suceso de la tarde.Esplá había toreado con mucho conocimiento y torería, exquisita profesionalidad, a un toro noble y con cierto recorrido por el pitón izquierdo. Pero ese buen comportamiento del animal fue sólo al comienzo de faena, pues enseguida se quedó corto, sobre todo por el derecho, faltándole mucho fuelle. El alicantino se empleó con oficio y buen sentido de la lidia, hasta verse sorprendido, como toda la plaza, por la reacción imprevista del toro cuando le buscaba por segunda vez la igualada.Un golpe de lleno y fuerte le dejó conmocionado. Fue tremendo verle en el suelo, inerte y a merced del agresor, que, menos mal, ya no hizo más por él. Desmadejado, en situación de angustiosa prisa, le llevaron a la enfermería. Una estampa de mucha congoja. Por fortuna luego se supo que "sólo" estaba herido grave. Parecía un milagro.Liria, que salió a rematar al toro, se reservó para los otros tres que todavía le quedaban. Y se empleó a fondo en el primero de ellos, el segundo de la tarde, al que toreó por el pitón izquierdo con muy buen aire, muletazos buenos, de calidad, aparte del valor que le echó, ya que hay que anotar también la circunstancia de que el toro "le midió" en más de una ocasión.En el que hizo cuarto, el único blando de los lidiados, naturalmente sin contar el devuelto, Liria puso idéntico arrojo y además mucha cabeza, perdiéndole pasos para evitar que se cayera. Aunque este recurso no llegó a apreciarse en el tendido como bueno, ya que algún sector se lo criticó. Cosas de enterados, que no entendidos, que de todo tiene la plaza de Madrid.Sin embargo en el sexto, el esfuerzo fue menos aparente y, desde luego, nada valorado. El toro, en manso, puso poco de su parte y tampoco Liria fue muy allá con él."El Califa" tuvo mucho mérito en su primero, toro complicado, que llevaba la cara alta y al que terminó por someter a base de quietud y mando y, para aplicar ambos atributos, coraje. Pases espaciados, pero con poderío, dueño absoluto de la situación desde el primer momento. Así acabaría por domeñar y doblegar al enemigo, nunca mejor dicho. Cómo sería, que al final se permitió unos doblones por bajo como si tal, de trazo artístico y sentido, dando la impresión de que no había sido tan difícil. Una faena que rozó la oreja, perdida irremisiblemente con la espada.En el sobrero de Criado Holgado, toro con peligro a voces, "El Califa" se la jugó sin miramiento. Lección de valor sereno, después de haber proclamado el animal en los dos primeros tercios toda su maldad, queriéndose comer a los caballos de los picadores e intentando arrancarle la cabeza a los banderilleros.Menuda papeleta para el valenciano, que, no obstante, la resolvió de nuevo a base de quedarse quieto, plantándole cara en un emocionante toma y daca, que por enésima vez tuvo mala rúbrica con los aceros. Lo último, su principal 'handicap' que ya tuvo también en "Fallas", empieza a ser preocupante. Por lo demás, interesa mucho este "Califa", que mañana vuelve al mismo escenario.




