Un trasplante celular puede acabar con la necesidad de insulina
Científicos de la Universidad de Alberta, en Canadá, han desarrollado una técnica de trasplante de células que puede acabar con las inyecciones de insulina en el tratamiento de la diabetes.
BOSTON, Estados Unidos.--- Científicos de la Universidad de Alberta, en Canadá, han desarrollado una técnica de trasplante de células que puede acabar con las inyecciones de insulina en el tratamiento de la diabetes.Los investigadores han comprobado en ocho pacientes de diabetes que un trasplante de células del páncreas, inyectadas cerca del hígado, se instalaron en ese órgano y comenzaron a fabricar la insulina que necesitan los enfermos de diabetes.El hallazgo, que se considera de gran importancia entre la comunidad médica, ha obligado a la revista New England Journal of Medicine a adelantar su publicación, prevista para dentro de dos meses, debido a la trascendencia de la técnica.Hasta ahora, las inyecciones de insulina eran el único método para que los enfermos de diabetes de tipo I, denominada "dependiente de la insulina", obtengan esta hormona necesaria para procesar los azúcares (glucosa) y que su organismo no produce.Un trasplante celular que restablezca en el organismo esa función sería de gran importancia para los millones de personas que padecen en el mundo la enfermedad y cuyas complicaciones incluyen problemas renales y ceguera, entre otros.James Shapiro, quien ha dirigido la investigación en la Universidad de Alberta, ha señalado que si posteriores investigaciones confirman sus resultados, el descubrimiento puede ser un gran avance en la medicina.Hasta ahora, se ha conseguido resultados óptimos en un total de ocho pacientes, que han comenzado a fabricar su propia insulina a partir del trasplante, aunque deben de tomar una serie de medicamentos para evitar que el organismo rechace las células.Tampoco se conoce aún con exactitud cuáles son los efectos secundarios que pudiera tener la nueva técnica, han reconocido los autores, que proponen la realización de investigaciones más exhaustivas.Las células procedentes del páncreas fueron inyectadas directamente en los vasos sanguíneos que conducen al hígado y, una vez instaladas allí, comenzaron a producir la insulina que controla los niveles de azúcar.Según han explicado en New Englan Journal of Medecine, las células trasplantadas por este procedimiento comienzan a funcionar de modo inmediato y varios de los pacientes han experimentado ya mejorías en su dependencia de la insulina.




