Mezzosoprano colombiana Martha Senn combina opera y obra social
La mezzosoprano colombiana Martha Senn, que interpreta a Dulcinea en la opera "Don Quijote", de Jules Massenet, representada estos días en el Teatro de la Opera Nacional de Tokio, confiesa que su mayor pasión es vestirse de Arlek, un personaje de su invención que enseña la importancia de la convivencia a los niños de su país.
TOKIO - La mezzosoprano colombiana Martha Senn, que interpreta a Dulcinea en la opera "Don Quijote", de Jules Massenet, representada estos días en el Teatro de la Opera Nacional de Tokio, confiesa que su mayor pasión es vestirse de Arlek, un personaje de su invención que enseña la importancia de la convivencia a los niños de su país.Arlek, quien viste pantalón y falda y tiene poderes especiales, viajará este año a Urabá, región del noroeste colombiano donde habitan familias de campesinos y guerrilleros, y les presentará a los niños un espectáculo didáctico que forma parte del programa "Cajita de Música" iniciado por la cantante lírica bogotana hace tres años.Marta Senn, a quien le gusta citar a su compatriota el escritor Gabriel García Márquez cuando asegura que la complejidad de la situación de los países latinoamericanos es tal que no les deja otra salida que ser originales, considera que "lo único que puede sacar a Colombia de la actual crisis es la creatividad de sus artistas y científicos".En Tokio, Marta Senn hizo un paréntesis en sus presentaciones operísticas y dedicó a los amigos japoneses de su país un recital patrocinado por la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia que incluyó canciones latinoamericanas y españolas acompañadas por la pianista Ayako Kotani y el mejor alumno oriental del fallecido Narciso Yeyes, el guitarrista Kiyoshi Shomura.




