José Tomás evoluciona y podrá reaparecer en Barcelona el 7 de mayo
- El diestro José Tomás, herido ayer de pronóstico grave cuando toreaba en Zaragoza (noreste), evoluciona favorablemente y posiblemente podrá reaparecer el próximo 7 de mayo en Barcelona, comentó este lunes a AFP su representante, Antonio Corbacho.
ZARAGOZA, - El diestro José Tomás, herido ayer de pronóstico grave cuando toreaba en Zaragoza (noreste), evoluciona favorablemente y posiblemente podrá reaparecer el próximo 7 de mayo en Barcelona, comentó este lunes a AFP su representante, Antonio Corbacho.José Tomás, que permanece acompañado de sus padres en la clínica Quirón de Zaragoza donde está internado, ha pasado la noche con las lógicas molestias y bajo los efectos de la anestesia, "pero ahora está muy animado y no tiene fiebre, le han cambiado el goteo, va a comer y el doctor Valcarreres le ha examinado la herida. Parece que todo está bien, aunque hay un pequeño punto que le duele algo más", señaló Corbacho.Respecto al alta médica su representante añadió que "el doctor Valcarreres cree conveniente que deberá permanecer ingresado al menos unos seis días, luego tendrá que recuperarse poco a poco en casa"."Lo más importante -explicó- es que el torero no ha perdido el ánimo en ningún momento. Despertó de la anestesia preguntando que había pasado con la segunda parte de la corrida y por el resultado del partido del Barcelona. Ahora ya está pensando en volver a torear".Precisamente la fecha de su reaparicón podría ser el 7 de mayo en Barcelona. "No creo que sea conveniente que toree antes de ese día. Debe recuperarse del todo y estar al cien por cien de facultades. La cornada ha sido en una plaza de primera categoría y debería reaparecer en otra plaza de primera categoría", apuntó Antonio Corbacho.José Tomás resultó herido durante la faena de muleta, cuando toreaba al natural, en la corrida celebrada ayer en Zaragoza. El torero aguantó en el ruedo y mató a su enemigo, tras lo que pasó a la enfermería por su propio pie, donde el doctor Valcarreres le operó de "una cornada en la región glútea con tres trayectorias; una de cinco centímetros, otra superficial de quince y otra profunda de diecisiete centímetros entre los músculos isquio-tibiales y biceps, que diseca y contunde el nervio ciático. Pronóstico grave".




