Colombia es puro fútbol
Muchos colombianos se olvidaban este lunes de la corrupción de los políticos, los asaltos guerrilleros, las masacres de campesinos y el desempleo para sumergirse en el partido que el once nacional disputará mañana con Brasil, en Bogotá, por las eliminatorias para el Mundial de fútbol del 2002.
BOGOTA.--- Muchos colombianos se olvidaban este lunes de la corrupción de los políticos, los asaltos guerrilleros, las masacres de campesinos y el desempleo para sumergirse en el partido que el once nacional disputará mañana con Brasil, en Bogotá, por las eliminatorias para el Mundial de fútbol del 2002."Vamos a hacer un alto en este camino de espinas para apoyar a la selección, no todo puede ser tragedia", dijo Alejandro Hernández, dependiente de una tienda de música de la concurrida Avenida 15, al norte capitalino.Por la Avenida 15 y otras calles de Bogotá empezaban a circular este lunes automóviles engalanados con la bandera colombiana y las fotografías de Juan Pablo Angel (River Plate de Argentina), Iván Córdoba (Inter de Italia) y Freddy Rincón (Santos de Brasil), tres de las estrellas de la selección cafetera."Vamos Colombia, Brasil es grande pero no somos menos ni un centímetro", gritaban varios jóvenes en la céntrica Carrera Décima.Muchos de esos jóvenes soportaron la lluvia y el frío en la noche del viernes al sábado último, e hicieron fila en el estadio capitalino El Campín -sede del juego premundialista- para obtener el boleto.Los periódicos, radioemisoras y telenoticieros informan profusamente sobre la preparación del once colombiano, mientras que los aficionados hacen votos para que el equipo empiece con pie derecho la ruta hacia el Mundial que Corea del Sur y Japón organizarán en el 2002.Colombia asistió a los mundiales de Chile-62, Italia-90, EEUU-94 y Francia-98.Su actuación en Italia-90 y en las eliminatorias para EEUU-94 despertó un frenesí sin precedentes, que se incrementó el 5 de septiembre de 1993 cuando los colombianos vencieron 5-0 a Argentina, en Buenos Aires.Los festejos por esa gesta dejaron decenas de muertos y un sentimiento generalizado de que Colombia estaba lista para jugar la final mundialista ante Brasil.Pero el equipo colombiano era, en realidad, un campeón mundial de papel, y salió del certamen de EEUU-94 eliminado en la primera ronda. Desde entonces, lo persigue el demonio de crear expectativas para no ganar nada.El actual timonel cafetero, Luis 'Chiqui' García, un hombre experimentado y triunfador, ha prometido 'exorcizar' esos demonios, aunque no la ha tenido fácil, pues en el imaginario colectivo está muy fresca la goleada 9-0 que la selección preolímpica de Colombia sufrió en enero último a manos de Brasil."Pero ahora tenemos una selección competitiva y un grupo de jugadores de excelente nivel, que están dispuestos a demostrar su amor propio, tenemos con qué clasificar al Mundial del 2002", ha repetido el 'Chiqui'.Algunos sociólogos y psicólogos afirman que el equipo colombiano, como reflejo de la sociedad, no sólo debe luchar en las canchas contra los adversarios deportivos, sino contra la realidad de un país que se cae a pedazos en medio de la corrupción, la desigualdad social, la violencia de todo tipo y la impunidad.Pero como ha ocurrido tantas veces, la realidad de tragedia empieza a dar paso a la expectativa por el fútbol, máxime cuando el que visita Colombia es el mismísimo Brasil.




