Drogas pueden ser el detonante de la esquizofrenia en jóvenes
El consumo de drogas entre los jóvenes españoles ha provocado en los últimos 25 años un aumento de entre el 15 y el 20 por ciento del número de casos de esquizofrenia, afirmó hoy el psiquiatra español Carlos Castilla del Pino.
BARCELONA.- El consumo de drogas entre los jóvenes españoles ha provocado en los últimos 25 años un aumento de entre el 15 y el 20 por ciento del número de casos de esquizofrenia, afirmó hoy el psiquiatra español Carlos Castilla del Pino.Este y otros especialistas que asisten en Barcelona a un curso sobre el tratamiento de la esquizofrenia, destacaron la necesidad de diagnosticar cuanto antes el mal y de iniciar pronto un tratamiento para mejorar los síntomas y la calidad de vida del paciente y de su entorno social.Castilla del Pino declaró que más del 60 por ciento de estos brotes de esquizofrenia por consumo de droga son consecuencia de la toxicidad de estas sustancias, y desaparecen cuando el afectado deja de tomarlas.No obstante, el psiquiatra añadió que no se descarta que el consumo de anfetaminas, éxtasis y otras drogas habituales pueda ser el detonante para que, cuando existe un componente genético previo, se manifieste plenamente la esquizofrenia.Jóvenes que presentan una conducta antisocial y que muchas veces sus padres la solapan como el fruto de las malas compañías pueden ser enfermos esquizofrénicos sin diagnosticar y por ello es importante que se consulte al médico ante estos síntomas para poder identificar cuanto antes el problema.Los psiquiatras han insistido en que el nivel de violencia de un enfermo psiquiátrico tratado es menor que el que tiene la población normal y han matizado que el miedo de las familias se debe a la falta de preparación ante la presencia de un perturbado, lo que crea una fuente de ansiedad, y han remarcado que la mayor parte de los crímenes violentos los cometen personas no enfermas.La esquizofrenia es una enfermedad mental crónica de origen desconocido, aunque tiene un componente genético, que provoca en el enfermo problemas para distinguir entre lo real y lo fantástico y que dificulta su pensamiento lógico y el control de las emociones, y que suele manifestarse en la juventud.Hasta hace unos años su tratamiento se centraba en el uso de fármacos neurolépticos, descubiertos en los años 50, que actúan sobre los síntomas agudos del enfermo, como el miedo, intranquilidad, delirios o alucinaciones, pero desde hace algún tiempo hay una nueva generación de antisicóticos que también inciden en la apatía, indiferencia o retraimiento social, síntomas denominados negativos.Sin embargo, lograr medicamentos que tengan menos efectos secundarios que los actuales y establecer tratamientos sencillos que luego puedan valorarse realmente es uno de los retos que tienen actualmente los psiquiatras.Los médicos, entre ellos también el catedrático de la Universidad de Nueva York, Benjamin Sadock, y el español Manuel Trujillo, destacaron que la sociedad debe aprender a integrar a un esquizofrénico y a denunciar la falta recursos de tipo social para atender a los afectados, la mitad de ellos menores de 35 años que ven truncada su vida laboral y académica.




