Descubren millonaria estafa en Internet
James Freeman, un empleado "part time" de computación que trabajaba en una de las grandes empresas de Wall Street, creyó haber hallado una nueva fuente de ganancias, improvisándose consultor y pasando información reservada por Internet a inversores carentes de escrúpulos.
NUEVA YORK, - James Freeman, un empleado "part time" de computación que trabajaba en una de las grandes empresas de Wall Street, creyó haber hallado una nueva fuente de ganancias, improvisándose consultor y pasando información reservada por Internet a inversores carentes de escrúpulos.Convencido de que no sería castigado, gracias al anonimato que permite la gran red telemática, Freeman siguió adelante con la estafa dos años y medio y, recién ahora, confesó ante el tribunal federal de Manhattan que había ayudado a 19 personas a especular en la Bolsa con una ganancia de más de 8 millones de dólares.Sin embargo, subrayan hoy los medios de información locales, para sí mismo Freeman se quedó con apenas 70.000 dólares o las comisiones de ganancias aseguradas a los clientes conocidos en un salón virtual de Internet.A éstos, 15 de los cuales fueron detenidos y luego dejados en libertad bajo fianza, les pasaba información obtenida en las pocas horas diarias en que trabajaba para la Goldman Sachs.Una actividad que luego continuó cuando cambió de patrón y fue a servir al grupo Credit Suisse First Boston.Freeman colabora ahora con los investigadores alertados por las autoridades de Wall Street donde la reaparición de ciertos elementos en una larga serie de trasacciones generó la sospecha de maniobras de traición.El análisis del grupo de personas interesadas en las transacciones, según fuentes vinculadas a la fiscalía, permitió individualizar pronto a Freeman como posible responsable.Con Freeman fue acusado James Cooper, que vive en Kentucky, y que lo ayudó a organizar el servicio legal de consulta financiera en un salón virtual de conversaciones de la empresa de servicios telemáticos America Online (AOL).Fue en ese lugar que Freeman encontró a sus futuros clientes.Los contactos se producían también por teléfono o por correo electrónico pero la mayoría de las veces en un salón virtual privado.A su modo Freeman brindaba un auténtico servicios a sus clientes.No se limitaba a pasar información obtenida en su trabajo sino muchas otras que hallaba en sitios telemáticos de otros servicios de consulta financiera o sustraídas violando los sistemas de seguridad de los bancos de datos de las empresas para las que trabajaba.El caso, subrayan fuentes financieras, conmovió obviamente a las empresas del sector obligándolas a reformar los sistemas de seguridad.




