LA LONDRES BRASILEÑA ES HOY UNA FIESTA CON INVITADOS CHILENOS
La ciudad de Londrina, considerada por sus más de 400.000 habitantes la "Londres brasileña" en tributo a los británicos que la fundaron, es hoy una fiesta con invitados especiales chilenos a la que se quedaron sin acceder los huéspedes argentinos y uruguayos.
La ciudad de Londrina, considerada por sus más de 400.000 habitantes la "Londres brasileña" en tributo a los británicos que la fundaron, es hoy una fiesta con invitados especiales chilenos a la que se quedaron sin acceder los huéspedes argentinos y uruguayos.Las selecciones de Brasil y Chile sellaron hoy sus boletos como representantes suramericanos para los Juegos Olímpicos de Sydney al clasificarse primero y segundo, respectivamente, de la undécima edición del torneo eliminatorio.Al término del partido final que empataron Brasil y Uruguay (2-2), la alegría se desbordó como un río desde las tribunas verdeamarillas del "Estádio do Café" hasta las principales calles de Londrina, que sirvió de sede al Grupo A en la primera fase y al cuadrangular que decidió el campeón y los dos clasificados para Sydney.Las fachadas de las casas y edificios quedaron literalmente teñidas de amarillo y verde en tanto que caravanas de automóviles alteraron con las bocinas y el griterío de sus ocupantes las habituales tardes tranquilas de domingo en Londrina.Los aficionados, que en gran número llegaron al estadio desde poblaciones cercanas, usaron las instalaciones de cemento como pistas de baile para conmemorar el séptimo título del país en las once ediciones del torneo Preolímpico.Aunque en menor número, pues se contaba apenas un puñado de entusiastas seguidores, los chilenos conmemoraron con igual vibración, pues la clasificación de su equipo puede compararse con una historia de ficción protagonizada por algún personaje llegada "del más allá".Chile había perdido sus posibilidades de clasificación para el cuadrangular final tras la goleada por 5-1 que le infligió Colombia en su última presentación en el Grupo A, con sede en Londrina.Para seguir con vida, los chilenos necesitaban que Brasil goleara a sus verdugos colombianos con un resultado de 7-0 y el inesperado "milagro" se transformó en un 9-0, la mayor paliza del torneo.La resurrección de "la Roja" llegó con la goleada a Uruguay por 4-1 y se rubricó hoy con un agónico triunfo por 1-0 sobre Argentina.Los pupilos de José Pekerman y los del uruguayo Víctor Púa tenían hasta el comienzo de la fase decisiva las preferencias para disputar el codiciado boleto de la fiesta de gala con Brasil por la clasificación.Se quedaron en el camino y el equipo chileno, que hoy fue alentado de principio a fin por un estadio colmado de brasileños disfruta hoy en Londrina, como si fuera en su propia casa, el subtítulo como si fuera título y la clasificación a Sydney como si fuera el anticipo de alguna medalla.




