DESENTIERRAN SEIS CADÁVERES DE NARCOTUMBAS MEXICANAS
Investigadores de México y Estados Unidos hallaron seis cadáveres enterrados en una fosa común de un rancho donde una de las más poderosas bandas de narcotraficantes podría haber sepultado a decenas de sus víctimas, dijeron el miércoles las autoridades.
Investigadores de México y Estados Unidos hallaron seis cadáveres enterrados en una fosa común de un rancho donde una de las más poderosas bandas de narcotraficantes podría haber sepultado a decenas de sus víctimas, dijeron el miércoles las autoridades.
Los restos humanos, trozos de ropa, cinturones y zapatos fueron descubiertos cerca de la norteña ciudad fronteriza de Ciudad Juárez, al otro lado del río Grande desde El Paso, Texas, y base del cártel de la cocaína de Juárez.
"Hemos encontrado a una sexta persona, los restos de una persona, en la misma tumba. Son seis en total", dijo el portavoz de la Procuraduría General de la República de México, Isidoro Guerson.
Anteriormente, José Larrieta, jefe de la unidad de crimen organizado de la procuraduría, informó que los restos habían sido hallados "uno sobre otro" en un rancho donde expertos forenses del FBI y funcionarios mexicanos han estado excavando desde el martes.
La búsqueda de cuerpos en cuatro puntos diferentes cerca de Ciudad Juárez, de tres millones de habitantes y estremecida por el crimen y la violencia, aparte de ser una importante ruta de la cocaína colombiana que va a Estados Unidos, es la primera investigación seria sobre 200 desaparecidos en la localidad.
La búsqueda de cadáveres comenzó esta semana después que un mexicano arrestado en una confiscación de drogas en abril dijo a las autoridades estadounidenses que algunas personas habían sido torturadas, ejecutadas y enterradas en el rancho cerca del aeropuerto internacional de Juárez y quizás otros tres lugares.
La prensa local sostiene que las víctimas fueron asesinadas hace un par de años, cuando la muerte del barón de la droga de Juárez, Amado Carrillo Fuentes, durante una fallida cirugía plástica desató una guerra territorial.
Los restos encontrados hasta ahora estaban en "La Campana", un rancho de tres hectáreas en las afueras de Ciudad Juárez. Cercada por una alta muralla blanca, la propiedad estaba siendo custodiada por tropas y policías especiales mexicanos con el rostro cubierto por pasamontañas y gafas.
Varias personas, incluso el dueño de la tierra donde fueron hallados los cuerpos, han sido arrestados, dijo Guerson.
Enclavado contra la frontera mexicano-estadounidense de 3.000 kilómetros, Juárez es un polvoriento y salvaje pueblo limítrofe.
El martes, el procurador general Jorge Madrazo dijo que su oficina estaba investigando más de 100 desapariciones en el área, incluso 22 estadounidenses, posiblemente debido a la violencia entre las bandas de contrabandistas de drogas.
En Washington, un portavoz del Departamento de Estado informó que el hallazgo de las tumbas sirvió para resaltar la necesidad de que haya cooperación entre los vecinos para combatir el narcotráfico.
"El hecho de que esta gente mate a docenas de personas y luego deposite sus cadáveres en fosas comunes... subraya la base y la naturaleza barbárica de este tipo de organizaciones de tráfico de narcóticos", indicó Rubin.
Desde hace largo tiempo se ha creído que el inhóspito desierto alrededor de Juárez ha servido de tumba para docenas de personas víctimas de la violencia, incluso más de 100 obreras de las maquiladoras que importan materiales libres de impuestos y luego exportan productos elaborados pagando aranceles bajos.
"Juárez fue una ciudad creada sobre el vicio", dijo Rafael Núñez-Rocha, de la Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas en Juárez, con sede en El Paso. "Hace 50 años era licor ilícito".
La asociación tiene una lista de 196 personas que se esfumaron después de acercarse demasiado a los narcotraficantes.
Dice que durante años las autoridades postergaron las investigaciones de las desapariciones, en parte por el alto nivel de la corrupción y también por falta de interés




