CONGRESO SE DESPIDE CON POLEMICO RECORTE DE IMPUESTOS
En un nuevo reto a la Casa Blanca, el Congreso de EEUU se despide con la aprobación de un polémico y millonario recorte de impuestos, sin antecedentes en los últimos 18 años, que tiene asegurado el veto del presidente Bill Clinton. <BR>Vari...
En un nuevo reto a la Casa Blanca, el Congreso de EEUU se despide con la aprobación de un polémico y millonario recorte de impuestos, sin antecedentes en los últimos 18 años, que tiene asegurado el veto del presidente Bill Clinton.
Varios comités de la Cámara de Representantes y el Senado, dominados por el Partido Republicano, celebran hoy sus últimas sesiones antes de iniciar un receso por las vacaciones de verano y regresar al trabajo dentro de un mes, el martes 7 de septiembre.
Pero, antes, los republicanos han tenido un especial interés en aprobar un proyecto de reducción de impuestos para los próximos diez años de cerca de 800.000 millones de dólares, basado en los superávit presupuestarios previstos y que casi con seguridad no tendrá nunca el rango de ley.
El proyecto fue definitivamente aprobado anoche por el Congreso estadounidense, en medio de una fuerte división partidista en las dos cámaras legislativas y apenas por una escasa diferencia de votos.
En el Senado contó con sólo un voto de diferencia, 50-49, después de la "deserción" de cuatro miembros republicanos a los que el recorte parecía excesivo y que se conformaban con una reducción tributaria de 500.000 millones de dólares.
El plan favorece, según sus defensores, a la mayoría de la población, que vería reducidos sus impuestos en un punto porcentual dentro de unos años, pero sus críticos, los demócratas como Clinton, piensan que es "imprudente" y "arriesgado".
El presidente ha repetido en los últimos días que se opone al plan porque pone en peligro algunos de los puntales de su Gobierno, como la defensa de la Seguridad Social y de los programas educativos y para los ancianos, y ha señalado que incluso amenaza a la economía norteamericana en su conjunto.
Los republicanos saben que es casi imposible que este proyecto se convierta en una realidad, ya que el veto de Clinton lo va a impedir en septiembre, cuando la resolución llegue a la Casa Blanca.
Su intención es abrir un debate público que se prolongue durante el verano, cuando la actividad política está paralizada y todos los congresistas, junto al presidente, descansan.
Sobre todo, pretende introducir esta discusión con vistas a la campaña electoral del año próximo, en la que el previsible candidato republicano, George W.Bush, cuenta con una inicial ventaja en las encuestas sobre el que será posiblemente su oponente, Albert Gore, actual vicepresidente de EEUU.
El propio Bush, gobernador de Texas e hijo del ex presidente estadounidense del mismo nombre, es un "fuerte" defensor de esta reducción de impuestos.
"En mi opinión, debemos devolver el dinero a la población que paga los impuestos", dijo poco después de que fuese aprobado el proyecto en el Congreso.
Se trata más bien de evidenciar las diferencias entre las dos fuerzas políticas estadounidenses y, según los demócratas, de dar satisfacción a muchos de los partidarios de los republicanos, como empresarios y grupos conservadores religiosos.
"Expresa la clara diferencia entre nuestros partidos. Los demócratas creen que Washington sabe cómo gastar el dinero de la gente mejor que la propia gente. Creemos lo contrario, pertenece a la gente que lo gana", subrayó Bill Archer, presidente del Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara.
Los demócratas han denunciado que algunos de los aspectos contenidos en el proyecto de ley se deben sólo al interés de los republicanos en dar satisfacción a los "lobbys" (grupos de opinión o de presión) que los apoyan, hasta totalizar un reducción impositiva de 60.000 millones de dólares.
Entre otros, citan el aumento de las deducciones por comidas de negocios para la Asociación Nacional de Restaurantes y la Federación de Empresarios Independientes, hasta suponer 3.800 millones de dólares.
En general, la iniciativa establece el recorte de un punto porcentual en las declaraciones tributarias de cada estadounidense, además de reducir las cargas impositivas sobre los matrimonios para el año 2001 y de eliminar el impuesto de los estados.
Pero, aunque algunos congresistas todavía lo crean posible, no hay apenas opciones para esta millonaria reducción de impuestos en EEUU, que sería la más importante desde la aprobada por otro republicano, Ronald Reagan, en 1981




