JAPON SE ALEJA DE LA PAZ QUE CLAMA HIROSHIMA
Pese a que la ciudad de Hiroshima conmemora el viernes, los 54 años del lanzamiento de la primera bomba atómica sobre una población civil, Japón se ha convertido en un país con capacidad para producir armas nucleares debido a sus necesidades e...
Pese a que la ciudad de Hiroshima conmemora el viernes, los 54 años del lanzamiento de la primera bomba atómica sobre una población civil, Japón se ha convertido en un país con capacidad para producir armas nucleares debido a sus necesidades energéticas.
La experiencia de dos bombardeos nucleares no ha sido impedimento para que la Agencia Japonesa de Medio Ambiente anunciara el pasado marzo que seguirá recurriendo a la energía nuclear en el siglo XXI.
En junio de 1998 un grupo de estudio recomendó al gobierno construir veinte centrales nucleares más antes del 2010, pero el elevado coste de este proyecto hizo que las autoridades buscaran otras alternativas como la prolongación del funcionamiento de las instalaciones existentes, más de cincuenta.
Japón cuenta con la mayor central nuclear del mundo, situada en Kashiwazaki-Kariwa, provincia de Niigata, y se ha mostrado dispuesta a prolongar la vida útil de varias de ellas hasta los 60 años, más allá de los 30 ó 40 años permitidos inicialmente.
Accidentes como el del pasado 12 de julio en un reactor nuclear de Tsuruga, donde las grietas en unas tuberías causaron un escape de radiactividad de 46.000 becquerelios, 11.500 veces superior al límite permitido, asustan a la población pero no parecen servir para amedrentar a las autoridades sobre las implicaciones de la energía nuclear.
Ante el fracaso de las grandes potencias para reducir el desarme, la utilización pacífica de la energía nuclear por parte de Japón preocupa además a observadores y a grupos pacifistas.
Radha Sinha, ex profesor de la universidad japonesa de Sofía, dijo a EFE que Japón cuenta ya con capacidad industrial y técnica suficiente para producir armas nucleares en un plazo de seis meses.
En su obra "Perspectivas de Japón para los Ochenta", escrita en 1983, Sinha afirma que es posible que "cuando Japón haya reforzado su armamento, pueda eludir el control de EEUU", su principal aliado en la región.
Japón, líder natural del movimiento antinuclear desde el 6 de agosto de 1945, estrechó este año su alianza militar defensiva con Estados Unidos y dio los primeros pasos para modificar su Constitución, promulgada en 1947, y la primera en el mundo en renunciar a la guerra para siempre.
En la ceremonia celebrada en el Parque de la Paz de Hiroshima en memoria de las víctimas de la bomba lanzada a las 8.15 de la mañana del 6 de agosto de 1945, se agregó una lista de 5.071 personas fallecidas desde el 6 de agosto del año pasado y que elevó el número de muertos a consecuencia de la radiación hasta 212.116 personas.
En el acto destacó no sólo la presencia del embajador de Pakistán en Japón sino también la ausencia de representantes de los otros países que en estos momentos poseen capacidad de fabricación de armas nucleares: China, EEUU, Francia, el Reino, India y Rusia.
El alcalde de Hiroshima, Tadatoshi Akiba, recordó los momentos en los que la bomba denominada "Little Boy" fue lanzada por el bombardero estadounidense "Enola Gay" y estalló sobre la ciudad, arrasándola.
Akiba ofreció sus respetos a los supervivientes de las explosiones de Hiroshima y de Nagasaki, sucedida tres días después, y puntualizó que por haber sido capaces de "resistir el dolor infernal y la desesperación" han prevenido un tercer uso de las armas nucleares.
El primer ministro japonés, Keizo Obuchi, intervino con un discurso en el que se manifestó a favor de la reducción de la armas nucleares, pero grupos de pacifistas recordaron que dos buques se encontraban en camino hacia Japón desde Europa llevando una carga de desechos nucleares suficiente para elaborar 60 bombas atómicas




