SE TEME QUE LA CONFERENCIA TERMINE MAÑANA SIN FIRMA SERBIA
La conferencia de paz para Kosovo previsiblemente terminará mañana, jueves, sin que la delegación de Belgrado haya suscrito el acuerdo ya aceptado por los albaneses, resultado que en principio debe desembocar en bombardeos de la OTAN contra Yu...
La conferencia de paz para Kosovo previsiblemente terminará mañana, jueves, sin que la delegación de Belgrado haya suscrito el acuerdo ya aceptado por los albaneses, resultado que en principio debe desembocar en bombardeos de la OTAN contra Yugoslavia.
El jefe de los tres mediadores internacionales en las actuales negociaciones en París, el estadounidense Chris Hill, confesó hoy en una rueda de prensa que no esperaba "más progreso" en el trato con la delegación serbia, aunque la albanesa sí pondrá su firma al acuerdo interino de paz formulado por la comunidad internacional.
Hill cree que los "serbios no negocian en serio", según informó anteriormente el portavoz del Departamento de Estado norteamericano, James Rubin.
Otro mediador, el europeo Wolfgang Petritsch, compartió el pesimismo de Hill con respecto a los serbios, mientras que su colega ruso, Boris Maiorski, aún mantuvo alguna esperanza, según dijeron en la rueda de prensa con Hill.
Al mismo tiempo, el comandante de las fuerzas de la OTAN en Europa, el general Wesley Clark, expresó desde Washington su preocupación ante la concentración de unos 30.000 soldados yugoslavos dentro o cerca de Kosovo, incluso en la frontera con Macedonia.
Clark afirmó que las fuerzas de Belgrado "están preparadas para reanudar el conflicto a muy gran escala si las conversaciones de paz fracasan o si llegan a creer que las intenciones que la OTAN ha expresado no van en serio".
El general agregó que "no hay duda de que soldados serbios, así como policías y otras fuerzas paramilitares irregulares continúan la lucha en estos momentos".
Belgrado firmó el pasado mes de octubre un acuerdo con la OTAN y la OSCE en que se comprometió a reducir sus fuerzas en Kosovo a niveles determinados, que han sido superados con creces en los últimos días, según denuncia la OTAN.
El jefe de las Fuerzas Armadas yugoslavas en Kosovo, el general Nebojsa Pavkovic, aseguró hoy que defenderá la provincia serbia "a cualquier precio" y reiteró que sus tropas se están preparando para impedir la entrada de soldados extranjeros.
"El comandante supremo del Ejército Yugoslavo (el presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic) y la cúpula militar... insisten en que Kosovo se defienda a cualquier precio", declaró.
La OTAN, y en primer lugar Estados Unidos, han amenazado una y otra vez con bombardear objetivos militares por todo el territorio de Yugoslavia si Belgrado rechaza el acuerdo que está sobre la mesa en París, una vez que los albano-kosovares lo firmen.
Sin embargo, la OTAN nunca se ha planteado ninguna invasión con fuerzas terrestres.
Las tropas que la OTAN está concentrando en Macedonia desde hace varias semanas se preparan para desplegarse en Kosovo sólo para garantizar la aplicación de un eventual acuerdo suscrito por Belgrado.
Se prevé una fuerza de paz de 28.000 efectivos, de los que 12.000 ya están en Macedonia. En Kosovo, se registraron nuevos combates hoy, en que los rebeldes del separatista "Ejército de Liberación de Kosovo" (UCK) afirmaron haber perdido uno de sus baluartes clave, el de Shala, en el noroeste de la provincia, en el marco de una ofensiva serbia.
Los serbios, por su parte, denunciaron que el UCK secuestró, torturó y asesinó a tres hermanos, albaneses que presuntamente fueron considerados "colaboracionistas".
Al mismo tiempo, un equipo de forenses finlandeses informó de que al menos 40 de los 45 albano-kosovares muertos hace dos meses en el pueblo de Racak eran civiles desarmados.
Cinco cadáveres fueron retirados de inmediato, al parecer por sus familiares, y el resto fueron trasladado dos días después por la Policía serbia a la morgue de Pristina, capital de Kosovo.
La aparente matanza indignó a la comunidad internacional y llevó a la convocatoria de la conferencia de paz en Francia.
La jefa del equipo finlandés, Helena Ranta declaró en una rueda de prensa en Pristina, capital de Kosovo: "No se encontraron indicios de que las personas (fallecidas) fueran otra cosa que civiles desarmados".
A la luz de las autopsias, descartó como "altamente improbable" la versión serbia según la cual los guerrilleros albaneses pudieron "disfrazar" de civiles a sus víctimas en combate, cambiándolas de ropa.
Lo ocurrido constituye "un crímen contra la humanidad", puntualizó, aunque corresponde a los tribunales establecer las responsabilidades




