DAÑO DE ENFERMEDAD ALZHEIMER COMIENZA MUCHO ANTES DE MANIFESTARSE
El daño que produce la enfermedad de Alzheimer comienza mucho antes de que los síntomas se manifiesten en los pacientes, informaron el lunes algunos investigadores. <BR>El estudio, quizás el primero en buscar las pruebas de la existencia del ...
El daño que produce la enfermedad de Alzheimer comienza mucho antes de que los síntomas se manifiesten en los pacientes, informaron el lunes algunos investigadores.
El estudio, quizás el primero en buscar las pruebas de la existencia del mal de Alzheimer antes de que sea diagnosticado, podría ofrecer alternativas para la prevención del daño provocado por la enfermedad.
"Para desarrollar terapias verdaderamente efectivas, debemos saber cómo detener las lesiones cerebrales antes que se acumulen a tal punto que interfieran con las funciones mentales", dijo en un comunicado el médico John Morris, neurólogo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington.
La enfermedad de Alzheimer afecta a cuatro millones de estadounidenses. Este mal, que se caracteriza por células cerebrales enredadas y apelmazadas por la presencia de "placas", no tiene cura y siempre es mortal.
Puede ser diagnosticada con los llamadas pruebas cognoscitivas que evalúan la manera cómo funciona una persona, pero por definición tales pruebas sólo detectan la enfermedad una vez que se han manifestado los síntomas. Las pruebas incluyen dibujos y simples tareas de memoria.
A los médicos les gustaría encontrar la manera de diagnosticar la enfermedad de Alzheimer antes, para poder utilizar algunos medicamentos disponibles para retardar el daño cerebral. Los investigadores también están buscando maneras de prevenirla.
Morris y el neurobiólogo Joseph Price evaluaron a pacientes de edad avanzada sanos y a pacientes que padecían de Alzheimer desde 1984.
Los científicos de la Universidad desarrollaron una prueba que, ellos creen, detecta las etapas más incipientes de la enfermedad de Alzheimer.
Después de determinar el estado mental de los voluntarios, el equipo los supervisó a cada uno hasta su muerte y luego Price tomó muestras de su tejido cerebral.
Price y Morris, en un artículo publicado en los Anales de Neurología, indicaron que cada uno de sus 62 voluntarios tenían por lo menos algunas células enmarañadas en el cerebro. El número aumentaba exponencialmente con la edad.
"Me parece que estos enredos son una parte normal del proceso de envejecimiento", dijo Price.
"Y aunque las neuronas que los padecen están claramente enfermas, la formación de estos enredos por lo general es lenta y, por lo tanto, afecta a un número relativamente bajo de células. Por consiguiente, probablemente causa pocas dificultades por sí mismo".
Cuando Price buscó placas de amiloides, otra característica de la enfermedad de Alzheimer, encontró que siete de las 39 personas que no mostraron síntomas clínicamente detectables de demencia tenían placas y números considerables de estos enmarañamientos y enredos celulares.
"Aun con nuestro métodos muy sensibles de detección, no habíamos encontrado pruebas de síntomas de demencia en estas siete personas", dijo Morris. "Por lo tanto, creemos que tenían la enfermedad de Alzheimer antes de que fuera detectada clínicamente".
"En pocas palabras, es mucho lo que está ocurriendo en el cerebro", dijo en una entrevista telefónica el médico Neil Buckholtz del Instituto Nacional del Envejecimiento, que ayudó a financiar el estudio.
"Sí se ven muchas de estas características, los enmarañamientos y las placas, aun en la gente que no tiene un problema clínico", agregó.
También se observaron muchas placas en aquellos a los que se les diagnosticó la enfermedad de Alzheimer, pero ninguna en la mayoría de los voluntarios saludables. "Tuvimos una voluntaria en quien a los 88 años no se habían desarrollado estas lesiones cerebrales", indicó Morris.
"Esta es otra prueba de que sí existe un proceso de envejecimiento verdaderamente saludable y que la enfermedad de Alzheimer no es inevitable, por lo menos hasta el límite de edad que hemos estudiado", agregó.
Otras pruebas realizadas por el grupo de científicos indican que las placas y los enredos interactuan en el mal de Alzheimer, lo que significa que ambas son importantes en el desarrollo de la enfermedad.
"La presencia de las placas parece facilitar el desarrollo de los enmarañamientos de las células", dijo Buckholtz.
Los investigadores esperan que su trabajo estimule a quienes desarrollan productos farmacéuticos para que busquen compuestos que puedan prevenir que se formen las placas o que dañen las neuronas.
"Lo que realmente queremos es poder administrar compuestos lo más pronto posible que puedan retrasar el progreso de estos cambios y finalmente evitarlos", agregó Buckholtz




