PASTRANA, DEL PALACIO PRESIDENCIAL AL MONTE
Andrés Pastrana pasará a la historia de Colombia por ser el primer presidente en fotografiarse con un líder guerrillero en un campamento rebelde: el legendario y septuagenario jefe de las FARC, "Tirofijo". <BR>Dos semanas después de ser elegid...
Andrés Pastrana pasará a la historia de Colombia por ser el primer presidente en fotografiarse con un líder guerrillero en un campamento rebelde: el legendario y septuagenario jefe de las FARC, "Tirofijo".
Dos semanas después de ser elegido en las urnas, el 9 de julio pasado, la imagen de Pastrana, con barro en los zapatos, recibido por "Tirofijo", que estrenaba traje de campaña, esperanzó a un país ávido de buenas noticias, hastiado de la guerra, pero con poca capacidad para mantener su optimismo.
El mandatario electo regresaba a Bogotá con la promesa de iniciar antes de cuatro meses un diálogo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la organización rebelde más importante de país.
Los calificativos de "audaz" y "osado" recibieron al político conservador, de 44 años, periodista y abogado, hijo del fallecido presidente Misael Pastrana y nieto de políticos.
A un Pastrana dispuesto alternar los pasos por las alfombras de los palacios con otros en las trochas de la selva y el suelo enlodado de los campamentos rebeldes.
El sábado, cumplirá tres meses de gobierno y su palabra: la desmilitarización durante tres meses de una vasta región selvática, de 42.000 kilómetros cuadrados, para realizar allí las primeras conversaciones.
El presidente también había anunciado un "plan Marshall" para la paz en Colombia: conseguir financiación para inversiones en zonas de conflicto.
Para superar la pobreza y ejecutar un proyecto de sustitución progresiva de los cultivos de hoja de coca existentes en esas regiones por productos alternativos (los mapas de la coca y de territorios bajo control guerrillero coinciden), Pastrana consiguió en octubre créditos de la banca internacional por cerca de 3.500 millones de dólares.
Pero los ánimos con que en julio se saludaba su viaje al monte no son los mismos que esperan ver en los próximos días un nuevo encuentro Pastrana-"Tirofijo". Quienes veían con recelo los acercamientos han encontrado razones para concluir que la foto tenía un precio.
Mientras Pastrana mantiene su mano tendida a los grupos guerrilleros, estos han puesto a prueba su paciencia y también su popularidad, que cuando asumió el poder era del 67 por ciento y tres meses después del 42 por ciento.
Las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), con unos 13.000 hombres en conjunto, han reiterado que no tienen intención de dejar las armas y demuestran que pretenden intensificar la guerra.
Una semana antes de iniciar los contactos directos en la zona desmilitarizada, el 1 de noviemtre pasado las FARC ocuparon durante tres días la ciudad amazónica de Mitú, en un cruento ataque al puesto de Policía, que deja un saldo incierto de víctimas, entre ellas 16 civiles.
El 18 de octubre, nueve días después de que el Gobierno declarara iniciado un diálogo de paz con el ELN y reconocerle estatus político, esa grupo dinamitó un oleoducto cerca a la aldea minera de Machuca. El incendio posterior del crudo dejó 45 muertos y 70 heridos (de los que 24 han fallecido a la fecha).
Sólo el 49,5 por ciento de los colombianos desea que continúe el proceso de diálogo con las FARC y un 36,7 por ciento se expresa en contra, según un sondeo publicado el 4 de octubre pasado por el diario "El Tiempo".
"Lo que está pagando ahora el país es el precio de una foto", recriminó hoy uno de los articulistas más polémicos del rotativo bogotano y opositor de Pastrana, Roberto Posada-García, conocido por su seudónimo D'Artagnan.
El columnista agrega que el gobernante ha dado a "Tirofijo" un reconocimiento político que permite al guerrillero "desautorizar todos los días" a Pastrana.
Hace una semana el comandante de las FARC aseguró al defensor del Pueblo, José Fernando Castro, que no ha acordado con Pastrana iniciar ninguna negociación y que, de haberla, debe desarrollarse "en el fragor de la guerra".
El general retirado Alvaro Valencia, ex comandante de las Fuerzas Militares y también columnista de "El Tiempo", opina que Pastrana debe cambiar su estrategia porque mientras "entrega 42.123 kilómetros cuadrados de territorio, 98.000 habitantes y 15.000 hectáreas sembradas de coca" no tiene, a cambio, "nada distinto a la displicente aceptación de sentarse a conversar" de las FARC




