PRESOS LATINOS VICTIMAS DE CRISIS DE SALUD
Las cárceles del estado de Nueva York atraviesan por una crisis en materia de salud que afecta a los reclusos portadores del virus del sida, entre los que hay un alto porcentaje de latinos, según la Comisión Latina del sida. <BR>Casi 70.000 pe...
Las cárceles del estado de Nueva York atraviesan por una crisis en materia de salud que afecta a los reclusos portadores del virus del sida, entre los que hay un alto porcentaje de latinos, según la Comisión Latina del sida.
Casi 70.000 personas están recluidas en las 70 cárceles del Estado de Nueva York, de las cuales más del 50 por ciento son afroamericanos y el 33 por ciento es latino (las cifras no incluyen la población reclusa de la ciudad de Nueva York).
Según las últimas cifras disponibles, del número total de reclusos, 4.000 son mujeres, de las cuales el 50,1 por ciento eran negras, el 33,9 hispanas y el 15,4 por ciento blancas.
Se desconoce la cifra exacta de presos portadores del virus del SIDA, ya que la prueba no es obligatoria.
Estudios recientes del Departamento de Salud con muestras de sangre tomadas a presos de nuevo ingreso revelaron que unos 9.500 podrían estar contagiados, informó a EFE Romeo Sánchez, que dirige el Proyecto de sida en las cárceles de la Comisión Latina.
Sin embargo, esta organización no gubernamental asegura que la cifra puede ser mucho más alta porque no tiene en cuenta a las personas que ya cumplen sentencia y que podrían estar infectadas.
Los latinos son el grupo más afectado por el sida y el que registra un mayor índice de fallecimientos por esta enfermedad en las prisiones, según Sánchez, quien integra una subcomisión que prepara un documento destinado al gobernador del Estado, George Pataki, con recomendaciones encaminadas a cambiar la situación.
Las cifras del gobierno indican que los reclusos hispanos componen el 47 por ciento de los casos que se estima son portadores del virus, señaló.
De esta cifra, un 24 por ciento son hombres y un 28 por ciento mujeres y la causa de mayor contagio en ambos casos es haber compartido jeringuillas.
Se calcula que desde 1981 han muerto unos 2.700 reclusos por el sida y, según Sánchez, muchos de ellos sufrieron negligencia o falta de atención adecuada.
Entre los problemas de la salud en las cárceles señaló que los esfuerzos de la administración se concentra en la custodia y la seguridad, en detrimento de los servicios médicos que son "pobres".
También mencionó el hecho de que no exista una política uniforme en la materia ya que cada centro penitenciario tiene independencia de criterio.
El suministro de medicamentos para el sida entre la población reclusa comenzó hace sólo un año, según Sánchez, quien también denuncia que no todos los seropositivos reciben el tratamiento.
El representante de la Comisión explicó que la mayoría de los presos no pueden obtener preservativos porque las autoridades "se niegan a aceptar que existen las relaciones sexuales dentro de la cárcel" y, en muchos casos, la barrera del idioma obliga a recurrir a otros reclusos ya que los centros no disponen de personal sanitario bilingÜe




