INTERNET: DEPRESION ON LINE O TERAPIA COLECTIVA?
Abusar de Internet puede provocar depresión, según un estudio muy criticado por los protagonistas de este universo, para quienes, por el contrario, la red informática mundial es la respuesta a todas sus inquietudes. <BR>Según el equipo de Rober...
Abusar de Internet puede provocar depresión, según un estudio muy criticado por los protagonistas de este universo, para quienes, por el contrario, la red informática mundial es la respuesta a todas sus inquietudes.
Según el equipo de Robert Kraut, profesor de psicología social en la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh, un usuario que emplea Internet, sobre todo para comunicarse con otros, dedica forzosamente menos tiempo a su vida familiar y social, por lo que éstas se deterioran.
"Estos resultados nos sorprendieron mucho", explica Kraut, ya que "esperabamos que Internet se empleara sobre todo con fines sociales y no pensamos a lo que la gente tenía, en consecuencia, que renunciar".
Al término de este estudio llevado a cabo durante dos años en 93 hogares de Pittsburgh (Pensylvania) que nunca antes habían tenido acceso a Internet, el profesor Kraut concluye "que las experiencias on line no son malas, pero ponen en peligro experiencias reales más fuertes".
Este estudio fue acogido con frialdad por los profesionales de la red. Aparentemente, la relación entre el empleo de Internet y el declive del bienestar social y psicológico abre muchas interrogantes.
Si los resultados indican que existe una correlación entre los dos, no demuestran claramente una relación causal ni define los factores determinantes, estiman estos profesionales.
Por ejemplo, Ñel sentimiento de aislamiento se debe al retiro del mundo real causado por Internet o al cambio de mentalidad que provoca en el individuo el acceso a un mundo que de repente ha agrandado sus dimensiones, a una red verdaderamente planetaria?
Para defenderse, Kraut aduce que los comportamientos psicológicos y sociales de cada participante fueron medidos antes del inicio del estudio. "Los que estaban más aislados o deprimidos no se sentían más atraídos por Internet, por lo que el estado psicológico no permite deducir cuál será la utilizacíón que se haga de Internet", concluye.
Pero reconoce ignorar "qué mecanismo preciso rige el lazo entre las horas pasadas ante la pantalla y los bajones observados".
Para Donna Hoffman, demógrafa de la Universidad de Vanderbuilt, el estudio no sirve porque la muestra estudiada no es representativa de la población: "Si Internet fomenta la depresión, otra hipótisis igual de razonable nos llevaría a decir que vivir en Pittsburgh es deprimente, una afirmación manifiestamente ridícula", opina.
Sean Straw, diseñador de páginas de Internet, cree que el tiempo pondrá todo en su sitio. Los usuarios son novatos, "susceptibles de creer que pueden tener las mismas relaciones a través de la pantalla que en la vida", explica.
Se trata de una nueva herramienta que hay que aprender a manejar y controlar, agrega.
"Comúnicarse globlamente, ir a tomar un trago localmente", sugiere Ron Calonje, otros diseñador. "La vocación de Internet es fomentar el contacto entre la gente, no reemplazarlo"




