EL PAPA DA EL ADIOS FINAL A MONSEÑOR PERESTROIKA
El Papa Juan Pablo II dio el viernes el adiós final a su ex secretario de Estado, cardenal Agostino Casaroli, de quien alabó su maestría como diplomático y su dedicación a los huérfanos y jóvenes delincuentes. <BR>Con vestimenta roja y aspec...
El Papa Juan Pablo II dio el viernes el adiós final a su ex secretario de Estado, cardenal Agostino Casaroli, de quien alabó su maestría como diplomático y su dedicación a los huérfanos y jóvenes delincuentes.
Con vestimenta roja y aspecto cansado, el Pontífice presidió el funeral en la basílica de San Pedro del hombre que llamó "hermano inolvidable".
Casaroli falleció el martes a los 83 años de edad.
El cardenal, quien sirvió bajo cuatro papas, posiblemente fue la figura del Vaticano que más hizo para mantener vivo el catolicismo en Europa del Este durante los años duros de la represión comunista y fue el creador de la "Ostpolitik" de la Santa Sede.
Casaroli culminó su política hacia el Este con el encuentro histórico en el Vaticano entre el Papa Juan Pablo II, proveniente de la Polonia comunista, y el presidente soviético Mikhail Gorbachev en 1989, el mismo año en que cayó el muro de Berlín.
El apretón de manos del Pontífice con el líder del Kremlin fue el sello a 25 años de trabajo que convirtieron a Casaroli en "monseñor Perestroika".
"Su preocupación constante fue la defensa de la libertad de la Iglesia", dijo el Papa durante la homilía del funeral, a la que asistieron los máximos líderes italianos y docenas de diplomáticos de todo el mundo.
"Con tales servicios... contribuyó significativamente, como reconocieron todos, a la causa de la verdad y la libertad en tiempos difíciles para la iglesia y la humanidad. Tuvo la alegría de ver como sus esfuerzos sabios y pacientes se coronaron con la llegada de un nuevo capítulo en la historia con los hechos de 1989", añadió.
El Papa también destacó la tarea menos conocida de Casaroli con los niños y los jóvenes.
"Desde 1943 en adelante efectuó un servicio pastoral incesante en un centro reformatorio de Roma", agregó.
Los niños y pequeños delincuentes fueron "sus" hijos y para ellos él no era un hombre de estado internacional, sólo el "Padre Agostino", dijo Juan Pablo II




