LA SELECCION COLOMBIANA CARGA CON LA CRUZ DE SU PAIS
La selección colombiana de fútbol, que inicia el lunes 15 su participación en el Mundial, no ha logrado distanciarse de los problemas cotidianos de su país, como la droga, las amenazas de muertes y la violación de los derechos humanos. <BR>La ...
La selección colombiana de fútbol, que inicia el lunes 15 su participación en el Mundial, no ha logrado distanciarse de los problemas cotidianos de su país, como la droga, las amenazas de muertes y la violación de los derechos humanos.
La selección --que jugará en el grupo G, junto a Rumania, Inglaterra y Túnez-- vivió en carne propia la violencia indiscriminada del país: el 2 de julio de 1994 el defensor Andrés Escobar, una de las figuras carismáticas del equipo, fue asesinado, luego de regresar del Mundial de Estados Unidos.
La teoría, nunca probada, que manejaron las autoridades es que este crimen fue obra de apostadores que no perdonaron al jugador el haber marcado un autogol en un partido frente a Estados Unidos.
Este hecho traumático, que pesa mucho en el inconsciente del equipo, se revive cada vez que vuelven a recibirse amenazas de muerte. El año pasado, cuando en la eliminatoria Colombia perdió 1-4 frente a Chile en Santiago, el entrenador nacional Hernán Darío Gómez tuvo que recibir escoltas, ante "serias amenazas" --según dijo la policía-- contra él y su familia.
Estas amenazas reaparecen con cierta regularidad y por los más disímiles causas: puede ser por un mal rendimiento en un partido o, como ocurrió a finales de mayo, por convocar al mediocampista Víctor Hugo Aristizábal, un jugador muy resistido pero que tiene el respaldo total del seleccionador.
Resultado de esta tenebrosa situación es que la policía colombiana designó a cuatro coroneles de la institución para vigilar al equipo "en todo su desplazamiento por territorio francés".
De todas maneras ya el técnico Gómez mostró su preocupación de lo que podría ocurrir al regreso del Mundial, dependiendo de los resultados.
Gómez pidió "tolerancia y respeto", al tiempo que indicó que "si me va bien en el Mundial, soy Gardel, pero si me va mal soy el diablo".
El tema de las drogas también ha tocado a la selección: el defensor Wilson Pérez, quien debía ser convocado por el técnico Gómez, no recibió la autorización para venir a Francia por parte de un tribunal, debido a cargos en su contra por posesión de narcóticos.
En efecto, en octubre de 1995, Pérez fue detenido en el aeropuerto de su natal Barranquilla en posesión de 176 gramos de cocaína. En diciembre pasado le fue aplicada una pena de 50 meses de prisión, aunque el jugador goza de libertad condicional.
Pero también de una manera indirecta el tema del narcotráfico se convierte en una sombra del seleccionado: en marzo pasado el director nacional de la policía colombiana, Rosso José Serrano, advirtió en San José de Costa Rica sobre la posibilidad de que los narcotraficantes aprovechen el Mundial para introducir droga a Europa.
"Advertimos que tenemos información de que por realizarse el Mundial de fútbol, los narcos quieren aprovechar ese descanso para introducir drogas a Europa y a otros países", declaró en conferencia de prensa el jefe policial colombiano.
Ya en los pasados Mundiales de Italia-90 y Estados Unidos-94 las policías de esos países estuvieron alertas sobre la posibilidad de presencia de colombianos vinculados con el narcotráfico que estuvieran siguiendo la actuación deportiva de su seleccionado.
A los temas de amenazas y narcotráfico se suma también el de la violación de derechos humanos.
El pasado 30 de mayo, cuando el seleccionado colombiano enfrentó a Alemania en match amistoso en Hamburgo, organizaciones humanitarias germanas pidieron a la federación de su país que se guardara un minuto de silencio por las víctimas de violaciones de derechos humanos en el país sudamericano.
"La situación empeora día a día", señalaron voceros de dichas organizaciones para justificar la petición, que finalmente fue rechazada por la Federación Alemana de Fútbol




