EL NIÑO, DE ALTERACION CLIMATICA A FENOMENO RELIGIOSO
Aunque la iglesia Católica asegura que no se trata de un "castigo divino", el fenómeno El Niño ha despertado el temor religioso de un sector de creyentes, que en estos días asisten con asombro a la "aparición" de una virgen, según afirman pobla...
Aunque la iglesia Católica asegura que no se trata de un "castigo divino", el fenómeno El Niño ha despertado el temor religioso de un sector de creyentes, que en estos días asisten con asombro a la "aparición" de una virgen, según afirman pobladores de un barrio pobre del norte peruano.
Sucedió hace unas semanas en la ciudad de Chiclayo (780 km al norte de Lima), cuando tras varios días de intensas lluvias, lo que parece ser la imagen de la virgen María apareció -de pronto y de cuerpo entero- en una pared del centro comunal San Antonio.
Lo mismo que otras 15 ciudades peruanas, Chiclayo enfrenta la inundación de miles de hectáreas de cultivos agrícolas, el bloqueo de carreteras, desbordes de ríos y daños en cientos de viviendas, además de constantes precipitaciones.
La humedad y las filtraciones de agua habrían favorecido la formación de la figura, una silueta de aproximadamente metro y medio de alto que aparece de pie sobre una nube, aunque algunos vecinos, especialmente mujeres, prefieren atribuir el hecho a la mano de Dios.
Al menos una veintena de madres de familia, integrantes de un Comité de Vaso de Leche, dedican sus oraciones y organizan jornadas para rezar ante la imagen de la pared, mientras otro grupo toma con cautela la supuestamente divina aparición, constató la AFP.
Esta, sin embargo, no es la única aparición en Chiclayo, ciudad seriamente afectada por el Niño, cuyo sector popular es tradicionalmente propenso a atribuir a designios divinos hechos aparentemente inexplicables y que suele consultar con curanderos, llamados "chamanes", en caso de enfermedades o penas.
Los lugareños dijeron que a mediados de febrero un rostro parecido al de Jesucristo apareció en la capilla de San Benito de Palermo, del distrito de San Nicolás, otro barrio pobre de la ciudad, que también tuvo su origen en una filtración ocasionada por el fenómeno climático.
La Iglesia peruana no se ha pronunciado sobre las apariciones aunque a principios de este mes, el cardenal peruano, Augusto Vargas, afirmó que la destrucción y el caos provocados por El Niño no eran castigos, sino más bien "llamadas de atención" de Dios.
En una exhortación al pueblo peruano, mayoritariamente católico y conservador, el prelado dijo que el alerta era por "las situaciones de pecado y el hecho de considerar a Dios como algo lejano".
"Dios puede hacer coincidir la ocurrencia de fenómenos naturales con el castigo al pecado, para despertar las conciencias ciegas", advirtió el cardenal.
Sus palabras, al parecer, sacudieron a los vecinos de Chiclayo que cada fin de semana sacan en procesión a la Cruz de Motupe, un icono religioso, considerado "milagroso" por el pueblo del mismo nombre.
La Cruz, de casi 200 años de antiguedad, es paseada en hombros entre cánticos y plegarias por los pobladores, deseosos que alguien en el cielo ponga punto final a las plagas de la alteración climática: cólera, malaria, conjuntivitis, desbordes y aludes.
Las ofrendas religiosas en Perú para calmar la naturaleza se remontan a la época de los incas (1.200 DC) cuando los peruanos hacían sacrificios humanos para reconciliarse con sus dioses




