GARIMPEIROS, SALUD E INVASION DE TIERRAS, PRINCIPALES PROBLEMAS INDIGENAS
"Se está destruyendo el hábitat de la etnia Yanomami", integrada por 15.000 individuos en Venezuela y 9.000 en Brasil, denuncia Luis Bello, de la oficina de Derechos Humanos del Vicariato del Amazonas Venezolano, a su regreso de una visita a vari...
"Se está destruyendo el hábitat de la etnia Yanomami", integrada por 15.000 individuos en Venezuela y 9.000 en Brasil, denuncia Luis Bello, de la oficina de Derechos Humanos del Vicariato del Amazonas Venezolano, a su regreso de una visita a varias de las itinerantes comunidades indígenas distribuidas en las profundidades de la selva amazónica.
La presencia de más de 3.000 mineros ilegales en territorios aborígenes, un alarmante deterioro de la salud y la apropiación de tierras son los principales abusos contra los indígenas del Amazonas venezolano, explicó el representante de la oficina de Derechos Humanos.
"La presencia de entre 3.000 y 4.000 mineros ilegales, llamados garimpeiros, en las fuentes del Orinoco, está provocando la destrucción de hectáreas de selva y la contaminación de ríos", dijo Bello.
Bello aludió a la apertura de campamentos, pistas de aterrizaje, desviación de las fuentes de los ríos y el uso en la amalgama del oro de mercurio y químicos altamente contaminantes.
Los Yanomami, que han sobrevivido miles de años con sus patrones culturales originales, se enfrentan también otro tipo de agresión: un deterioro alarmante de sus condiciones de salud, propiciado por la movilidad de los mineros ilegales.
"Están muriendo de enfermedades como malaria, hepatitis B, enfermedades respiratorias", indicó Bello.
"En 1997 el deterioro de la salud ha sido crítico; ha aumentado la mortalidad por paludismo y el 50% de los niños Yanomami están muriendo antes de cumplir los tres años de edad", aseguró.
Las denuncias fueron corroboradas a la AFP por los antropólogos franceses Jean Chiappino y Catherine Ales.
"El problema del paludismo en la zona es dramático. Hay seis médicos y una práctica ausencia de infraestructura para atender a los 15.000 habitantes de este difícil territorio selvático, donde muchas de las poblaciones son itinerantes", dijeron.
Procedente de una de esas comunidades, el cacique Bautista se lamenta de que "la enfermedad más grande de mi gente es el paludismo, que los está matando", al tiempo que denunció que "uno de los ríos de los que bebemos pensamos que está muy contaminado con mercurio que usan los garimpeiros".
Fuera del territorio Yanomami, uno de los principales problemas a los que se enfrentan las comunidades es la apropiación de las tierras, que los aborígenes utilizan para realizar sus actividades tradicionales de caza y pesca, y los abusos que en ellas se producen.
"Un grupo de muchos colonos entró de una manera violenta a nuestros territorios, dijeron que tenían permisos legales, y quemaron unas "churoatas" de la etnia Piaroa, corrieron a una parte de los indígenas, amenazaron a hombres y mujeres", denunció a AFP el joven William Tovar, de la etnia Ye'kuana, cuyos territorios se vieron afectados por la invasión.
Los hechos denunciados por Tovar continúan, ya que a pesar de una decisión judicial de desalojo, los colonos siguen en la zona.
"Los pueblos indígenas del mundo han venido señalando que la tierra, la madre tierra, es la vida para sus comunidades. En la tierra siembran sus alimentos, recolectan frutos y materiales para la artesanía, cazan, pescan y realizan sus cultos sagrados", resalta la oficina de Derechos Humanos y advierte que ese derecho es continuamente violado.
Garantizarles a las comunidades indígenas los títulos definitivos de propiedad de sus territorios es una prioridad del estatal Instituto Agrario Nacional (IAN), ordenada por el propio presidente, Rafael Caldera, indicó su director regional, Rafael Miraval.
Sin embargo, este proceso ha sido muy lento, y por el momento sólo 18 comunidades han recibido títulos definitivos de sus tierras, mientras que centenares esperan respuesta del Gobierno.
El Estado Amazonas cuenta con una normativa especial que prohíbe la minería y el aprovechamiento forestal, lo que ha garantizado una cierta preservación de su territorio, pero que no lo ha aislado totalmente de las incursiones ilegales interesadas en la múltiples riquezas de sus territorios




