EDITORIAL

Siguen chuzando

Un grupo de oficiales y de miembros del Ejército están deshonrando el uniforme y avergonzando a una institución que es pilar de la República

El presidente de la república tiene que estar muy mal informado o alguien se está encargando de suministrarle los hechos con inexplicables distorsiones de la tristísima realidad, que no es otra diferente a que un grupo de oficiales y de miembros del Ejército están deshonrando el uniforme y avergonzando a una institución que es pilar de la República.

La investigación de los colegas de Semana se refiere a uniformados espiando a magistrados que tienen en sus manos el futuro jurídico de Álvaro Uribe, jefe político del partido de gobierno.

A uso indebido de elementos de interceptación, muchos de ellos suministrados por gobiernos extranjeros en atención al respaldo para combatir el delito. E interceptaciones hechas también desde instalaciones militares.

A peticiones de dinero para suministrar a las agencias de esos gobiernos información que no es verídica o no es genuina.

Al suministro de información obtenida ilícitamente a miembros del Centro Democrático.

A trabajo en mancomunado con oficiales retirados por faltas al servicio y deshonestidad.

A trato con delincuentes para adelantar operaciones con los uniformados.

A presiones indebidas a periodistas y miembros de la oposición y encubrimiento de oficiales que han incurrido en conductas delictivas.

A esta novela le faltan varios capítulos, por lo que uno espera mínimas decisiones del gobierno que vayan un poco más allá de retirar del servicio, con honores exagerados, a personas sobre las que recaen serias dudas.

El gobierno está allí para actuar. La autoridad pasiva es todo menos autoridad. Las manzanas podridas están bajo el mando del presidente. Y a él le corresponde sacarlas del canasto.

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