Café Caracol con Iván Mejía

Escuche la última charla que el periodista deportivo da a través de un micrófono. Dirige Rafael Villegas.

Hay gente que está feliz porque me voy. Hay otros que están muy tristes. Afortunadamente esa disparidad de concepto significa que algo hicimos”. Con esa frase Iván Mejía inicia la charla con Rafael Villegas, en el marco de un Café Caracol histórico, en el que el director de El Pulso del Fútbol se despide del programa más exitoso de Caracol Radio, de las transmisiones de los partidos de El Fenómeno del Fútbol, de su columna en El Espectador y de los programas de televisión. Iván Mejía decidió retirarse de su trabajo, y tiene dos razones de peso: Ana y Emma, de 3 y 4 años. 

“Es una locura jugar con ellas, estar con ellas, verlas actuar. Es un placer inmenso para mi cuando puedo compartir con ellas. No saben lo que es ser abuelo”, le confesó a Rafael Villegas. 

Y es que, tras 50 años de carrera periodística en el campo deportivo, Mejía es consciente de que sus hijos nunca tuvieron la oportunidad de tener un papá para hacer planes los fines de semana: “Sume los domingos, días de fiestas, sábados que ha trabajado. He trabajado más que el común de la gente porque trabaja todos los fines de semana”, señaló. 

Pero además de la necesidad de compartir con su familia, Iván tiene algo claro: hay que retirarse en el mejor momento: “Me voy porque yo quiero irme (…) Yo tengo para más, yo me siento entero físicamente, estoy en buenas condiciones (…) Yo creo que uno se tiene que ir arriba, en el momento que está haciendo las cosas mejor”. 

En este Café Caracol, Rafael Villegas no se podía ir sin preguntarle a Mejía por su estilo profesional: frentero, crítico, aquel que lo hace ganar muchos seguidores, pero también provocó que muchos le quitaran el saludo. 

“No soy monedita de oro para gustarle a todo el mundo, pero a la gente que no le gustan los conceptos prefabricados ni aquellos que van por el mundo quedando bien con todos. El oyente, el lector, el televidente quieren que les digan la verdad”, dijo Mejía. 

Y, aunque algunos personajes del mundo del deporte les tenían miedo a sus comentarios, otros se volvieron sus amigos (lo cual no indicaba que les “tapara” las cosas). 

“Lo mejor que pude hacer fue ser franco siempre. Mientras más amigos somos, más francos tenemos que ser”, agregó. 

El retiro de Iván es, por ahora, temporal: “Me voy un año. El año será sabático. Ya veré en octubre, diciembre, si me seduce un proyecto (…) Este es un bicho duro: Son 50 años hablando de fútbol y, de la noche a la mañana, va a costar. Mi señora me propone tomar unos talleres psicológicos”, confesó. 

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