Propósitos y despropósitos
Todo lo que prometemos y no cumplimos en un arranque de año en el que creemos ser personas de palabra.

Propósitos y despropósitos
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Por Gustavo Gómez CórdobaEn el país de los despropósitos, es jueves 2 de enero de 2014… y aunque muchos trabajaron ayer y en la noche del 31, este es formalmente el primer día laboral del nuevo año. Y, para muchos, el primer día de una especie de nueva vida que arranca cada doce meses en la que, ilusos, creemos que con nuestra fuerza de voluntad le daremos un viraje formidable al destino
Ayer no más desperté con el firme propósito de bajar unos kilos de peso este año y, en un abrir y cerrar de boca, estaba comiéndome una hamburguesa del tamaño del cinismo de Timochenko
Es día de reafirmarnos en propósitos que, por lo general, no se cumplen. Hoy habrá gente pagando un año por adelantado de gimnasio, averiguando por cursos de inglés, asegurando que fuma su último cigarrillo, comprando un libro para dizque apagar la televisión y prometiéndose controlar la neura cuando los demás hagan cosas insoportables
La verdad es que los firmes propósitos son endebles como la gelatina sin cuajar y las listas que hoy hacemos de buenos propósitos volveremos a tenerlas entre manos, sin mayores modificaciones, en doce meses exactos
Pero soñemos:Soñemos con que Uribe hace y cumple el propósito de no detonarse contra Santos, ni en micrófonos ni en Twitter
Soñemos con que Samper Ospina hace y cumple el propósito de no burlarse de las facciones de Óscar Iván
Soñemos con que Canal Capital hace y cumple el propósito de mostrarnos siquiera un programa donde evalúe las cosas que no funcionan del todo bien en la perfecta Bogotá Humana
Soñemos con que Fernando Vallejo hace y cumple el propósito de no insultar a nadie durante una semana
Soñemos con que Pacho Santos hace y cumple el propósito de cogerle dobladillo a la lengua
Soñemos con que Jorge Hané hace y cumple el propósito de poner al aire un comercial que no dé pena ajena
Soñemos con que Benedetti hace y cumple el propósito de no jalarse las mechas con los otros parlamentarios y ministros por pura vanidad
Soñemos con que Santos hace y cumple el propósito de no volver a permitir que quedemos metidos en mitad de uno de esos tales paros agrarios que, según él, no existen
Soñemos con que José Obdulio hace y cumple el propósito de no comportarse como un cosaco borracho persiguiendo prostitutas en un burdel de los Urales
Soñemos con que las EPS hacen y cumplen el propósito de atender a la gente sin trabas, sin negar tratamientos, sin michicatear con la salud de los seres humanos…Soñemos con tantos propósitos ajenos y propios, que soñar es baratísimo.




