¿Por qué delimitar las zonas de páramo en Colombia?
Brigitte Baptiste, del Instituto Humboldt, asegura que es una labor importante que no se ha realizado, mientras que Gonzalo Andrade sostiene que se puede tomar decisiones.

Páramo en la laguna del Otún. Foto: Agencia de Noticias UN(Thot)

Según advierte el Instituto de Estudios Urbanos (IEU) de la Universidad Nacional de Colombia, el pasado 27 de mayo el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible –a través del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam)– suscribió un convenio con el Instituto Alexander von Humboldt, para elaborar insumos con el propósito de delimitar los humedales y páramos en cuencas priorizadas, para su protección.
¿66.000 millones de pesos para delimitar los páramos?
El convenio asciende a la cifra de $66.000 millones, lo que ha encendido alarmas entre académicos y ambientalistas, que lo ven como una amenaza a la subsistencia de los páramos nacionales y un despilfarro a los recursos estatales.
En principio, la directora del Instituto Alexander Von Humboldt, Brigitte Baptiste, señaló que se trata de un convenio con el Fondo Adaptación de Colombia, por un valor de 66.851.000 millones de pesos, de los cuales el Instituto aporta 5.000; es decir que el 90% depende dicho fondo.
Agregó que este convenio es auspiciado y solicitado por Minambiente como una medida de adaptación ante el cambio climático e incluye trabajo con instituciones como el Instituto Geográfico Agustín Codazzi y el Ideam, quienes ejecutarán casi la mitad de los recursos en producción de información relevante.
Asimismo, advirtió que no son suficientes: “De hecho ya acotamos el alcance, dado que no van a ser utilizados solamente en páramos sino también en humedales”. Y explicó que si se quisiera realizar una síntesis de todos los conocimientos de los páramos del país, y luego, bajar esa información a una escala detallada, se necesitaría al menos 3 o 4 veces esa cifra.
Por su parte, el profesor Gonzalo Andrade de la UN señaló que es una cifra considerable, un excelente aporte del Gobierno nacional para el trabajo con la diversidad en Colombia. Pero, advirtió: “Consideramos que la parte que se vaya a dedicar para el conocimiento de los páramos no es necesaria”, y dijo que existen otros aspectos sociales y económicos en las zonas de páramos, que sí requieren de intervención.
¿Hacia dónde va el proyecto?
Según explicó el profesor Andrade, se trata de decir en una zona de páramo, entre qué franjas altitudinales se ubica el páramo (algo que tradicionalmente se define por la presencia o ausencia de especies de plantas y animales). En un páramo A, la zona de páramo puede estar en una cota altitudinal, mientras que en un páramo B puede estar en otra cota distinta a la anterior, ya que esto está definido por aspectos biológicos y no por una línea recta que pueda trazar.
“Desde el punto de vista biológico y con los datos que se han recopilado históricamente, los distintos investigadores que hemos trabajado en el páramo colombiano no estamos de acuerdo en que se vaya a trazar una línea recta que diga, entre tal cota y tal cota se encuentra la zona de páramo en Colombia”, advirtió el investigador.
Con todo, la doctora Baptiste aseguró que la noción de delimitación es un acto administrativo ordenado por la ley y que la expectativa, al cabo de estos dos años cortos que quedan, es tener 21 complejos de páramos con información suficiente para delimitación administrativa, y 1/3 de los humedales de Colombia caracterizados a escala 1/100.000 con base en fuentes secundarias, así como un par de ventanas de análisis, a partir de las cuales se prueben las metodologías para hacer la delimitación a escala 1/25.000.
¿Acaso otro apunte de minería?
El profesor Andrade también advirtió que esta delimitación sirve para hacer cumplir la ley cuando dice que en las zonas de páramos no se puede hacer titulaciones mineras, que ya en muchos casos están solicitadas.
No obstante, sostuvo que para decir en qué zonas del páramo se puede o no dar títulos mineros, “no podemos esperar 25 meses a que se tome esa recomendación” y agregó que con la información existente ya se pueden tomar ese tipo de decisiones, así como acciones rápidas para que los páramos no se sigan deteriorando.
“Lo que estamos buscando es la conservación de los páramos colombianos de una manera urgente y rápida, para que no se sigan titulando los páramos colombianos”, concluye el profesor.
Y añadió que esta es una muestra de la necesidad de que el Gobierno Nacional trabaje de manera más conjunta con la academia en temas de biodiversidad, teniendo en cuenta que el 68% de la investigación en esta materia se efectúa al interior del sector académico.
Finalmente, la directora del Instituto estuvo de acuerdo –de hecho es una de las profesoras e investigadoras más reconocidas del país– y manifestó su rechazo categórico a las dudas que señalan posibilidades de corrupción. “Todo el proceso ha sido público, los intereses han sido siempre puestos sobre la mesa, y estamos todo el tiempo entregando la información, los mecanismos y procesos a todos los interlocutores”, dice.
Puntualizó que, obviamente, reconoce que existen intereses económicos gigantescos de por medio y que hay espacios para esa susceptibilidad. Por ello, expresó: “Le damos la bienvenida a la veeduría ciudadana y a los órganos de control todo el tiempo, pero creo que podemos expresar las dudas de manera constructivas”.
Este debate se desarrolló en el Centro de Convenciones Alfonso López Pumarejo de la UN como parte del Foro “Provisión del agua en áreas urbanas. El futuro de los páramos en Colombia”, organizado por el IEU.
Autor: Agencia de Noticias UN
¿66.000 millones de pesos para delimitar los páramos?
El convenio asciende a la cifra de $66.000 millones, lo que ha encendido alarmas entre académicos y ambientalistas, que lo ven como una amenaza a la subsistencia de los páramos nacionales y un despilfarro a los recursos estatales.
En principio, la directora del Instituto Alexander Von Humboldt, Brigitte Baptiste, señaló que se trata de un convenio con el Fondo Adaptación de Colombia, por un valor de 66.851.000 millones de pesos, de los cuales el Instituto aporta 5.000; es decir que el 90% depende dicho fondo.
Agregó que este convenio es auspiciado y solicitado por Minambiente como una medida de adaptación ante el cambio climático e incluye trabajo con instituciones como el Instituto Geográfico Agustín Codazzi y el Ideam, quienes ejecutarán casi la mitad de los recursos en producción de información relevante.
Asimismo, advirtió que no son suficientes: “De hecho ya acotamos el alcance, dado que no van a ser utilizados solamente en páramos sino también en humedales”. Y explicó que si se quisiera realizar una síntesis de todos los conocimientos de los páramos del país, y luego, bajar esa información a una escala detallada, se necesitaría al menos 3 o 4 veces esa cifra.
Por su parte, el profesor Gonzalo Andrade de la UN señaló que es una cifra considerable, un excelente aporte del Gobierno nacional para el trabajo con la diversidad en Colombia. Pero, advirtió: “Consideramos que la parte que se vaya a dedicar para el conocimiento de los páramos no es necesaria”, y dijo que existen otros aspectos sociales y económicos en las zonas de páramos, que sí requieren de intervención.
¿Hacia dónde va el proyecto?
Según explicó el profesor Andrade, se trata de decir en una zona de páramo, entre qué franjas altitudinales se ubica el páramo (algo que tradicionalmente se define por la presencia o ausencia de especies de plantas y animales). En un páramo A, la zona de páramo puede estar en una cota altitudinal, mientras que en un páramo B puede estar en otra cota distinta a la anterior, ya que esto está definido por aspectos biológicos y no por una línea recta que pueda trazar.
“Desde el punto de vista biológico y con los datos que se han recopilado históricamente, los distintos investigadores que hemos trabajado en el páramo colombiano no estamos de acuerdo en que se vaya a trazar una línea recta que diga, entre tal cota y tal cota se encuentra la zona de páramo en Colombia”, advirtió el investigador.
Con todo, la doctora Baptiste aseguró que la noción de delimitación es un acto administrativo ordenado por la ley y que la expectativa, al cabo de estos dos años cortos que quedan, es tener 21 complejos de páramos con información suficiente para delimitación administrativa, y 1/3 de los humedales de Colombia caracterizados a escala 1/100.000 con base en fuentes secundarias, así como un par de ventanas de análisis, a partir de las cuales se prueben las metodologías para hacer la delimitación a escala 1/25.000.
¿Acaso otro apunte de minería?
El profesor Andrade también advirtió que esta delimitación sirve para hacer cumplir la ley cuando dice que en las zonas de páramos no se puede hacer titulaciones mineras, que ya en muchos casos están solicitadas.
No obstante, sostuvo que para decir en qué zonas del páramo se puede o no dar títulos mineros, “no podemos esperar 25 meses a que se tome esa recomendación” y agregó que con la información existente ya se pueden tomar ese tipo de decisiones, así como acciones rápidas para que los páramos no se sigan deteriorando.
“Lo que estamos buscando es la conservación de los páramos colombianos de una manera urgente y rápida, para que no se sigan titulando los páramos colombianos”, concluye el profesor.
Y añadió que esta es una muestra de la necesidad de que el Gobierno Nacional trabaje de manera más conjunta con la academia en temas de biodiversidad, teniendo en cuenta que el 68% de la investigación en esta materia se efectúa al interior del sector académico.
Finalmente, la directora del Instituto estuvo de acuerdo –de hecho es una de las profesoras e investigadoras más reconocidas del país– y manifestó su rechazo categórico a las dudas que señalan posibilidades de corrupción. “Todo el proceso ha sido público, los intereses han sido siempre puestos sobre la mesa, y estamos todo el tiempo entregando la información, los mecanismos y procesos a todos los interlocutores”, dice.
Puntualizó que, obviamente, reconoce que existen intereses económicos gigantescos de por medio y que hay espacios para esa susceptibilidad. Por ello, expresó: “Le damos la bienvenida a la veeduría ciudadana y a los órganos de control todo el tiempo, pero creo que podemos expresar las dudas de manera constructivas”.
Este debate se desarrolló en el Centro de Convenciones Alfonso López Pumarejo de la UN como parte del Foro “Provisión del agua en áreas urbanas. El futuro de los páramos en Colombia”, organizado por el IEU.
Autor: Agencia de Noticias UN






