Existen acuerdos comerciales para hacer contratación pública, según Auditoría General
Un informe de la Auditoría General de la República señala que 8.1 billones de pesos se contrataron con los mismos oferentes en todo el territorio nacional.

Imagen de referencia. Foto: Colprensa(Thot)

Después de conocerse la encuesta realizada por el DNP para conocer quiénes son más felices si los hombres o las mujeres, la Auditoría General de la República reveló un informe sobre graves deficiencias en la contratación.
Se tratan de acuerdos comerciales para presentarse en contrataciones directas o licitación de un solo oferente en varias oportunidades.
A estas uniones comerciales se les denomina “mallas empresariales”.
Los departamentos con mayor cantidad de mallas son Cesar, Bolívar, Casanare, La Guajira, Huila y Cundinamarca.
Y lo grave del caso es que casi el 90 por ciento fueron por contratación directa o licitaciones con único oferentes.
Un ejemplo de esto es la malla de contratación más grande detectada que se dedica hacer construcciones y vías.
Tienen contrataciones en casi todo el país a excepción de Chocó, Putumayo y San Andrés, y tiene representantes insólitos como Gustavo Fontalvo y su banda (grupo de orquesta que anima eventos) con un capital de 10 millones de pesos y ahora hace vías.
O como el ingeniero Fernando Castro, conocido como el financiador de la campaña al senado de Rosvelt Rodríguez, candidato de la gobernadora Dilian Francisca Toro.
En esta malla empresarial también está el señor Camilo Castillo Baste,quien se encuentra inhabilitado para ejercer la profesión de ingeniería hasta el 20 de enero de 2017.
Y la lista es grande. En esta malla empresarial están contratando Javier González Nule y Fernando González Nule, primos de los Nule implicados en el ‘carrusel’ de la contratación de Bogotá.
Y Kabala es la fundación que, pese a los incumplimientos que presentó en los contratos de alimentación escolar, sigue firmando contratos con el mismo objeto.
Y así hay más de 2000 casos que llaman la atención de la Auditoría y preocupa porque podría pasar lo mismo que pasó en Bogotá con la Av. 26 o que pasa en La Guajira.






