Un coliseo de Tunja tuvo que convertirse en cárcel por brote de Covid-19
Hay polémica en Tunja porque debido a la pandemia, y a un brote de Covid-19, un coliseo del sur de la ciudad tuvo que convertirse en una cárcel.

Un coliseo de Tunja tuvo que convertirse en cárcel por brote de Covid-19(Colprensa)
Tunja (Colombia)
El coliseo del barrio San Antonio en Tunja, que antes de la pandemia estaba al servicio de disciplinas deportivas tales como el baloncesto y el balompié, hoy fue acomodado como un sitio de reclusión transitorio para mantener detenidos o privados de la libertad a los delincuentes.
Los vecinos del escenario deportivo, residentes del barrio San Antonio del sur de Tunja, han rechazado tajantemente la decisión de utilizar esta infraestructura deportiva, como una prisión de paso. Alegaron miedo y persepción de inseguridad en la zona desde que el coliseo funciona como centro de detención transitoria.
Sin embargo, la alcaldía de Tunja explicó que esta disposición obedece a una contingencia generada por un brote de coronavirus que se presenta en la cárcel distrital de la ciudad, y que impide el ingreso de nuevos internos a ese centro penitenciario, que no es ajeno a la problemática de hacinamiento carcelario que enfrentaba el país antes de la pandemia. El coliseo, estaría sirviendo como establecimiento de paso para mantener privados de la libertad, a los internos que padecen el coronavirus.
De acuerdo con el secretario de Gobierno municipal, Vicente Aníbal Ojeda, se trata de 20 internos que generaron el brote por Covid-19 en el centro carcelario, pero se comprometió a que a finales de marzo se podría evacuar totalemente el escenario deportivo, en donde pernoctan privados de la libertad.
“Un brote al interior de la cárcel de Tunja nos obligó a hacer uso de unos salones usados como bodegas en el coliseo, para hacer el tránsito de las personas privadas de la libertad, y que necesitan estar en aislamiento, en esos salones internos que tiene el coliseo, es decir, que queremos hacer la claridad de que no se trata del uso o disposición de los privados de la libertad, de las tribunas, palcos o maderamen. Este es un tema netamente coyuntural y temporal, con un plazo o término de uso, y están debidamente vigilados por las unidades de la policía metropolitana de Tunja. Esto también obedece a situaciones que han tenido que enfrentar muchas ciudades en el país, en medio de la emergencia sanitaria”, explicó Ojeda.
Agregó que “con el objetivo de hacer el mejor uso de los escenarios deportivos, se hará una segunda reunión con los padres de familia y directivos de las escuelas de patinaje y clubes deportivos, para establecer las reglas de juego para que los niños puedan seguir con sus entrenamientos en los espacios adecuados pero bajo horarios adecuados que ademas cuiden el cumplimiento de las medidas de bioseguridad obligatorias”.
Dijo que de acuerdo a los cálculos proyectados, el coliseo deberá estar desocupado y entregado por el INPEC en las mejores condiciones, a más tardar, a finales de este mes de marzo.
El secretario de gobierno reconoció que esta decisión no se socializó con la comunidad, y argumentó que "no se hizo tal socialización, porque está dentro del marco normativo nacional que nos permite la ley. Las casas mas próximas del coliseo de San Antonio están aproximadamente a 200 metros, es decir que se garantiza que no hay interacción ni del personal privado de la libertad, ni de los agentes con el personal residente en las viviendas de los barrios contiguos, motivo por el cual, de acuerdo a lo dispuesto por el gobierno nacional, y en medio de la circunstancia de pandemia que estamos atravesando, tuvimos que tomar esa decisión temporal que está amparada bajo la normativa legal, y se superará en lo posible, pronto”.
Por su parte la comunidad de la zona, mantiene la confianza en que se cumplan los tiempos estipulados, para que el coliseo vuelva a recibir deportistas y no presos.



